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Diario de mi viaje: nuestra última noche en El Cairo fue breve: apenas unas horas antes de volver al aeropuerto para volar hacia Sharm el Sheikh. No imaginaba entonces que esa última parte del viaje sería una montaña rusa de calor, cansancio y sorpresas.

Mi tripa está bastante regular, es raro, no suelo ponerme así viajando… Así que después del madrugón, del malestar y de una hora de cola en el aeropuerto de El Cairo para facturar la maleta, se hace todo muy muy pesado… De ahí mi cara… Menos mal que el aeropuerto de Sharm el Sheikh está cerca del hotel. El calor nos recibe con una bofetada, más intenso que en las Pirámides de Giza y en el Oasis de Fayum, un calor que se quedaba pegado a la piel.

Después de tener nuestra habitación, de la que no tengo fotos de lo mal que me encontraba, nos fuimos a la playa del hotel. El agua está estupenda, pero a las 6pm cierran y también la piscina. Tenemos la cena incluida en este hotel, pero yo apenas puedo cenar, me he tirado en la cama después de la playa y no sé si voy a poder ir a subir el Monte Sinaí.

El hotel era amplio, luminoso, todo un gran resort. ¡Ojalá hubiera tenido fuerzas para fotografiarlo!

Esa noche nos recogían para subir al Monte Sinaí, pero esa historia merece un capítulo propio. Aquí quiero centrarme en lo que vivimos en Sharm el Sheikh.

La cuestión es que llegué divina de nuestra subida al Monte Sinaí, siesta, piscina, aprovechar el hotel… Salimos a dar una vuelta para ver lo que hay alrededor del hotel. Son todo hoteles y restaurantes (nos sorprende ver que están vacíos). Cada hotel tiene su propia playa privada, pero también hay un acceso público para los habitantes de Sharm el Sheikh y una zona comercial. ¡Nos tomamos un helado! Cena en el hotel ¡tengo un hambre!

Nuestro último día y nos vamos a bucear (hacer esnórquel) en el Mar Rojo, en la Reserva Ras Mhammad y la Isla Blanca. Esperamos en una sala al aire libre con muchos italianos (nosotros llevamos la excursión incluida en el viaje). ¡Por fin! llega el momento de subir al barco, coger sitio, pasar lista, entrega del material y el barco sale. Tengo que decir que me llamó la atención que a los europeos no nos dieron chaleco salvavidas y a los egipcios y a ciudadanos árabes sí y es porque la gran mayoría no saben nadar.

Se tarda una hora en llegar a la zona de corales. Nos ponemos la máscara (que se vende en Decathlon), me gusta mucho más que el tubo y los corales muy bonitos (aunque me gustó más la experiencia en Bali). Una pena ir tantas personas juntas, tan juntas bordeando el barco. Subimos al barco y navegamos unos 10 minutos más para volver a bajar. En esta ocasión era un recorrido más largo, pero… la corriente me arrastró sin avisar. En un segundo estaba atrapada entre los corales intentando no tocarlos. Sentí un pinchazo seco como un latigazo caliente, que me recorrió toda la pierna. Uno de los italianos del barco, me agarró del brazo y me sacó de allí. Quizá por eso la experiencia no fue tan maravillosa como esperaba. Por lo visto me he topado con con el coral de fuego, que tiene una membrana que le protege. En el barco me echan vinagre, parece que se calma, pero no. (Ya en Madrid me dio algún que otro problemita…). Por supuesto no tengo fotos de los corales (no tenemos cámara acuática).

Ya de regreso a puerto, la Isla Blanca apareció como un espejismo: un banco de arena finísima en mitad del Mar Rojo, rodeado de un agua tan clara que parecía iluminada desde dentro. Esa maravilla tiene un pero… debemos estar todos los barcos que han salido a hacer esnórquel ese día, es una gran aglomeración, entre toda la gente se puede ver ese agua tan maravillosa.

Para llegar al banco de arena hay que nadar por eso no podemos llevar el móvil, aunque en la isla puedes caminar y recorrerla junto los cientos de personas que compartían experiencia. La excursión dura todo el día, bueno hasta las 5pm, comemos allí, fiesta italiana combinada con música española. Aunque es pronto no nos da tiempo a bañarnos en la playa ni en la piscina del hotel, si a una ducha fría (haber si me alivia el picor del coral de fuego). Tenemos tiempo para hacer alguna compra de última hora como hibisco para hacer infusiones frías o calientes, en Egipto se bebe mucho y ¡me encanta!

Cena tranquila y a las 3am arriba para estar en el aeropuerto a las 4 y llegar a tiempo a coger el último vuelo de El Cairo a Madrid a las 6am. Volvimos agotados, si, pero con esa mezcla de cansancio y felicidad que solo dejan los viajes que te sorprenden, te retan y te regalan recuerdos que no se olvidan.

GRACIAS POR LLEGAR HASTA EL FINAL! SI TE HA GUSTADO, HÁZMELO SABER. 👍✍️ME HARÍA MUCHA ILUSIÓN LEERTE Y SEGUIR COMPARTIENDO RUTAS Y VIAJES. 🫶🗺️

Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Sharm el Sheikh. Egipto, agosto 2022.