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Diario de mi viaje: hoy volvemos a tener un día intenso, cuando preparo los viajes intento hacer un recorrido con los lugares que me parecen más interesante para nosotros por diferentes motivos.
Para empezar bien ya se sabe, hay que hacer un buen desayuno y repetimos en el mismo sitio donde desayunamos ayer en Muxía: Antoxiños.




Así se que se empieza bien el día, le estoy cogiendo gusto a este bar. Pero el día debe avanzar y nos vamos directos al Dolmen de Dombate. Llegamos justo a la visita teatralizada y la verdad es que estuvo genial ¡me encanta ese tipo de visitas! creo que para los niños (para los adultos también) son ideales, hacen que guste más la historia y el arte, se hacen más accesibles.



La visita se hace alrededor de la instalación donde se encuentra el dolmen para protegerlo de todas las precipitaciones y para cuidar nuestro patrimonio. Nos cuentan como vivían estos hombres en el momento histórico que les tocó vivir.
Después de la representación, en la que también nos reímos bastante, entramos ya en la estructura de madera y cristal que protege el dolmen. Es una mámoa monumental (túmulos funerarios característicos del Neolítico), que conserva un corredor de cuatro metros, grabados y restos de pintura que nos conectan con quienes lo levantaron entre el 2500 y el 3000 a.C. También se encontraron diferentes materiales: cuarzo, cristal de roca, cerámicas y hachas.
El Dolmen de Dombate conocido como la Catedral del Megalitismo gallego, es uno de los monumentos prehistóricos más emblemáticos de Galicia. Su singularidad reside en que dentro de la misma mámoa (túmulo de tierra y piedras que lo cubría) se conservan dos dólmenes superpuestos: el más antiguo, el Dolmen Pequeño, y el gran dolmen construido siglos después, evidencia de un uso continuado del lugar como espacio funerario y sagrado. El túmulo que los cubría era de unos 24 metros de diámetro, aún se percibe alrededor del monumento pese a los saqueos sufridos, y las pequeñas piedras que lo rodean pertenenen a la anatigua coraza pétrea que reforzaba la estructura. Todo ello convierte a Dombate en un yacimiento excepcional dentro del megalitismo gallego.
Su estructura, formada por 18 bloques de piedra en vertical (ortostatos) y una cámara que alcanza 4,65 metros de altura, revela su función funeraria y colectiva. Fue utilizado durante casi un milenio, entre 3700 y 2700 a.n.e, como espacio de enterramiento y de memoria comunitaria.
Frente a la entrada se conservan pequeñas figuras antropomórficas, alineadas, que pudieron representar a los difuntos o actuar como guardianes simbólicos del espacio sagrado.
El conjunto fue excavado entre 1987 y 1989 y, desde 2011, está protegido por un edificio que evoca las pinturas rupestres halladas en su interior. Son un testimonio excepcional del simbolismo que acompañaba a los rituales funerarios de la prehistoria gallega. Sobre los bloques de piedra del corredor y de la cámara se conservan trazos en rojo y negro, realizados con pigmentos minerales, que representan líneas onduladas, retículas y motivos geométricos de difícil interpretación. Estas pinturas, son tan frágiles que hoy solo pueden contemplarse a través de reproducciones y paneles explicativos, pero aun así transmiten la fuerza de un lenguaje ancestral. Su presencia confirma que Dombate no era solo un espacio físico, sino también un lugar cargado de significado, donde la comunidad expresaba su relación con la muerte, la memoria y el territorio.
El Dolmen de Dombate puede visitarse durante el verano con un horario amplio para disfrutar del yacimiento tranquilamente. Del 1 de julio al 13 de septiembre, abre todos los días:
- De 11:00 a 14:00 h
- De 16:00 a 20:00 h
Con esta dosis de Historia, bueno de Prehistoria, nos vamos a nuestro siguiente punto en el mapa de la Costa da Morte: Laxe. Uno de los motivos es ver su faro (soy la apasionada de los faros), no hay que adentrarse en el pueblo, hay que seguir las indicaciones para el Faro de Laxe, antes de llegar hay que dejar el coche en un pequeño aparcamiento (también sirve para la Playa de los Cristales) y hacer unos metros por un camino asfaltado. También hay una zona de mesas con vistas al Atlántico, una zona arbolada, donde se pueden reservar paseos a caballo.
A lo lejos podemos ver el faro sencillo, pero antes nos encontramos con el Mirador da Ínsua, con una bonita escultura de bronce de Iria Rodríguez: A Espera y quiere representar a una joven madre mirando el horizonte, símbolo de todas las mujeres que esperaban a sus marineros y que nunca regresaron. En el mirador hay una pequeña área recreativa, simulando un castro, con vistas panorámicas del litoral.





El faro fue construido en 1920 sobre la Punta Ínsua como un cilindro blanco recubierto de azulejos, a unos 50 metros sobre el mar. Su luz emite cinco destellos cada veinte segundos, guiando a los navegantes en una costa históricamente marcada por temporales, nieblas y naufragios. En estas aguas en 1972 encalló el Playa de Arnela y solo dos de sus tripulantes sobrevivieron. Esto nos recuerda la dureza de este litoral, que dio nombre a la Costa da Morte por la cantidad de barcos perdidos a los largo de los siglos.




Desandamos lo andado y volvemos al punto de partida, el aparcamiento, también hay una zona de mesas y sillas para comer.


Desde aquí sale otra carretera (más concurrida que la del faro) que lleva a la famosa e instagrameable: Playa de los Cristales. Pasamos primero por el cementerio y la carretera desaparece convirtiéndose en camino, hay un pequeño mirador con paneles explicativos, Laxe también es zona de percebes y nos indican que está prohibido llevarse los cristales de la playa.





La verdad es que yo pensaba que iba a ser más grande, porque siempre se ven las fotos de los cristales, pero no realmente la playa, bueno en una cala para ser más exactos.






Creo que lo verdaderamente interesante es su historia, ya que es un ejemplo increíble de cómo la acción humana puede transformar un paisaje hasta convertirlo en un lugar singular. El mar fue arrastrando y erosionando los restos de vidrio procedentes de un antiguo vertedero cercano, moldeándolos hasta convertirlos en pequeños fragmentos pulidos, que hoy cubren la cala. El vertedero permaneció activo hasta que en 2005, durante unas obras para acondicionar la zona, se retiró buena parte del vidrio acumulado durante tres meses, después, la limpieza se paró y se decidió conservar el aspecto de la playa, ya que se había convertido en una curiosidad.






Aquí se demuestra el poder de una buena fotografía y el de las redes sociales… No sale en redes el regreso al aparcamiento, que se hace subiendo y con calorcito, eso no se fotografía mucho. Llegamos y nos compramos en una panadería que encontramos una empanada para ir a comer unas playas nada urbanizadas, ideales para hacer surf: Playas de Trece y qué bien nos sabe la comida en ese paraje…





Nos vamos directos al Cementerio de los Ingleses, a menos de 3Km de las Playas de Trece, un pequeño aparcamiento y el camino que conduce al cementerio es circular, es decir entras por un sitio y sales por otro, el camino no es demasiado ancho.


nació tras uno de los naufragios más trágicos de la Costa da Morte: el hundimiento del buque escuela británico Serpent, encallado en la Punta do Boi el 10 de noviembre de 1890. El barco iba rumbo a Sierra Leona y fue arrastrado por un fuerte temporal a la costa gallega donde quedó atrapado y se hundió con casi toda su tripulación. Sobrevivieron 3 hombres de los 178 a bordo. Los cuerpos fueron llegando poco a poco a la playa de los Trece (donde hemos comido). El cura de Xaviña y los vecinos organizaron su sepultura en este pequeño cementerio.
En el interior del pequeño recinto descansan el capitán y los oficiales, los marineros fueron enterrados en el exterior, creando un espacio que hoy es memoria, homenaje y símbolo del vínculo entre Camariñas y el mar. El Cementerio de los Ingleses está incluido en el Itinerario Cultural Europeo de la Ruta Europea de Cementerios Singulares.






Es un lugar que transmite calma, pese a su origen, ver las olas chocar contra las piedras es increíblemente relajante, incluso con el sol calentando intensamente. Aunque hay aire, el calor aprieta, nos vamos al siguiente destino: el Faro Vilán.
El Faro Vilán, es uno de los símbolos más poderosos de la Costa da Morte. Su torre, levantada sobre un acantilado fue inaugurada en 1896 como el primer faro eléctrico de España. Se construyó para mejorar la seguridad marítima de esta costa marcada por grandes temporales y naufragios. Desde entonces, su luz guía a los navegantes en uno de los tramos más temidos del litoral gallego.





Ell faro se levanta en Cabo Vilán, un promontorio abrupto y salvaje donde el viento y el mar chocan sin parar contra las rocas. El edificio principal es el antiguo centro de control y vivienda del farero, está unido a la torre por un túnel. Desde este punto el paisaje es increíble. Podemos ver la gran planta acuícola donde se crían rodaballos.
Como dos niños pequeños jugamos a intentar parar al viento… como el que pretende parar ese instante en el tiempo…
De hecho, justo al lado se encuentra el Parque Eólico Cabo Vilano.
En un mirador: el de Alto da Vela, vemos unas estructuras, realmente 20 piezas gigantes que tienen forma de alfileres, que rinden homenaje a las palilleiras y a su encaje de bolillos.



Como ya hemos visto a una mujer haciendo bolillos en Muxía, sabemos el trabajo que tiene realizar cualquier pieza y así llega el momento de ir a Camariñas, la capital del Encaje donde pasaremos la tarde dando un paseo muy agradable. (El Cementerio de los Ingleses y el Faro del Cabo Vilán pertenecen a Camariñas.
Aparcamos muy cerca de las letras de Camariñas y queremos bajar hacia el Puerto para ver una pequeña feria o mercadillo, donde por cierto, nos compramos unos libros muy interesantes sobre la zona, conociendo a su autor y como siempre, entablando una interesante conversación, y nos dimos cuenta que era el momento de tomarnos algo con vistas al mar, en ese momento nos dimos cuenta del día que llevábamos, sin parar…





El paseo termina volviendo a la parte alta de Camariñas, ver un pequeño mirador (con bastante suciedad, por cierto) y cogiendo el coche para volver a Muxía para darnos una ducha y salir a cenar, es nuestra última noche en la Costa da Morte y hay que aprovecharla, cenamos muy bien, dándonos un homenaje fin de vacaciones en Pedra D’abalar.
Ha sido un viaje precioso de una semana que empezamos en A Coruña, para ir poco a poco (más bien poco) conociendo algunos de los lugares más emblemáticos, que forman la Costa da Morte de Norte a Sur, teniendo como centro base Muxía.
¡GRACIAS POR LLEGAR HASTA EL FINAL! SI TE HA GUSTADO, HÁZMELO SABER👍✍️. ME HARÍA MUCHA ILUSIÓN LEERTE Y SEGUIR COMPARTIENDO VIAJES.🫶🗺️
Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en A Coruña y Costa da Morte. Julio 2025.




























































