Potes, enclave privilegiado para conocer la comarca de Liébana y en las faldas de Picos de Europa, (mi preciado rincón secreto).

Como ya he contado en otro post, nosotros estábamos en Leronés, muy cerca de Potes y no nos costó demasiado aparcar, aunque madrugando es mucho más fácil, además hay varios aparcamientos públicos.

Potes es uno de esos lugares que te enamora nada más verlo, aunque haya mucha gente, tiene un encanto especial, es un pueblo de detalles.

 

20180331_112312Lo primero que quisimos ver fue la preciosa Torre del Infantado, ¡me encantó!

La Torre tiene una terraza mirador donde la vista de Potes y de los Picos, es muy bonita.

 

 

 

 

 

 

Luego tiene tres plantas dedicadas al Beato de Liébana, muy interactiva, con juegos de preguntas sobre el inicio del Cristianismo y todo lo sucedido en el período histórico en el que el Beato hace los “Comentarios al Apocalipsis”. El Museo es de lo más interesante.

En la planta sótano hay una bonita interesante exposición de trajes de la Edad Media, de hombres y mujeres; uno en concreto me parece ver en él a “Juana la Loca” buscando a “Felipe el Hermoso”.

Después de la Torre intentamos visitar la Iglesia de San Vicente, pero estaba cerrada, así que visitamos la peculiar arquitectura popular de Potes. Posiblemente eso esa lo bonito de Potes, perderte por sus calles y encontrar sus bellos rincones.

 

Potes, Pontes, puentes como lo llamaron los romanos, tres tríos confluyen allí, El Bullón, Quiviesa y el Deva.

Eso sí, vayas cuando vayas estará lleno de gente. Por eso es conveniente reservar para comer sus famosos cocidos, especialmente el cocido lebaniego.

Nosotros quisimos reservar en un restaurante de los más conocidos Casa Cayo, pero estaba cerrado; comimos en otro que cogían a 9, no estábamos para muchas elecciones.  Comimos cocido lebaniego, pero de menú, por lo que no era para quitarnos el sentido, (como yo esperaba), eso y que debían hacer el cocido a destajo, de la cantidad de gente que había.

Caminando hacia la preciosa Plaza de Potes del Templete, nos sentamos en un banco y ahí que nos acoplamos un rato a descansar y a tomar un poco el Sol, que buena falta nos hacía.

Otro de los días que estuvimos en la zona, el día de nuestra subida a Fuente Dé volvimos a Potes a comer y lo hicimos en una de las terrazas al lado de la Torre, un sitio privilegiado (cualquiera de las terrazas es ideal para comer), la comida buenísima y una larga y agradable sobremesa.

Potes es el claro ejemplo de lo bien que sienta mezclar cultura con gastronomía. Nos dejamos varias cosas interesantes que ver como el Museo Cartográfico de Juan de la Cosa o comer en Casa Cayo. Sí o sí hay que volver.

Las fotos y los comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Potes. Cantabria.        Semana Santa 2018.