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Día 3: Mirador de Piedrasluengas. Areños. San Salvador de Cantamuda. Santa María de Redondo. Eremitorio de Cervera.
Diario de mi viaje: después de una tarde descansando de nuestra Senda del Oso en Cervera de Pisuerga, comienza un nuevo día en la Montaña Palentina. Creo que hemos organizado un bonito día para descubrir el románico que guarda la provincia de Palencia, vamos en coche de un lugar a otro, así que no es demasiado cansado, eso sí, hace mucho calor…
Empezamos el día con un trayecto de coche de una media hora para llegar al bonito Mirador de Piedrasluengas, a 1355 metros de altitud, es uno de los balcones más espectaculares de la Montaña Palentina. Desde él se abre una vista inmensa hacia el valle de Liébana y los Picos de Europa. Cada estación transforma el paisaje: nieves intensas en invierno (así lo vimos una Semana Santa que estuvimos en Picos de Europa, en la zona de Potes) o un increíble mar de nubes que cubren el valle en verano. Asomarse aquí siempre es una sorpresa.
Con temperatura de invierno:




Con temperatura de verano:




¿Tengo razón? 😉Es un lugar para parar y dedicarle un ratito y disfrutar…
Piedrasluengas es lo más al Norte que llegaremos en nuestro viaje, así que toca ir bajando poco a poco hasta Cervera. Hacemos una parada en Areños, para ver su pequeña iglesia de San Miguel, aunque solo podemos ver el exterior, está cerrada y no sabemos si algún vecino del pueblo puede tener la llave para enseñarla. Se encuentra en la parte alta del pueblo, al lado del inicio de un bosque. Es de una sola nave, de cabecera cuadrada y bóveda de crucería, está reformada.
Me da pena no haber podido ver su interior, porque creo que tiene un altar peculiar, una pila bautismal románica y unas imágenes de los siglos XVI y XVIII que parece ser tienen gran valor escultórico. En Instagram cuando hice la publicación de esta iglesia, una persona me comentó que su abuela había guardado la llave de la iglesia hace tiempo.
A tan solo 4 kilómetros está San Salvador de Cantamuda y su Colegiata, uno de los templos más destacados del románico palentino. Su origen se vincula a Doña Elvira Favílaz, apareciendo en documentos del siglo XI donando un antiguo monasterio de San Salvador a la diócesis de León. Fueron Alfonso VII y Alfonso VIII quienes, a finales del siglo VII, hicieron que el edificio adquiriera buena parte de su forma actual. Su importancia fue creciendo con el tiempo: en 1478 alcanzó el rango de colegiata, (tenía abad y canónigos) hasta el año 1851. Hoy en día es iglesia parroquial y está protegida como Bien de Interés Cultural desde 1993.
El templo en su exterior destaca por su unidad y equilibrio románico, conservado casi intacto, menos el pórtico del siglo XVI o la torre cilíndrica norte. Planta de cruz latina, de una sola nave, transepto y tres ábsides semicirculares. Su decoración es sobria, canecillos vegetales y geométricos, una ventana románica en su muro sur, pero sin duda su elemento más icónico es la espadaña, de más de 18 metros, está considerada una de las más bellas del románico español.
Entramos y nos sorprende por su armonía y proporción. La nave cubierta por una bóveda de cañón apuntado y el transepto con bóveda de crucería decorada. La cabecera tiene los ábsides, siendo el central el más monumental, con capiteles figurados. El gran tesoro de la iglesia el la mesa del altar mayor, sostenida por un conjunto de columnillas románicas ornamentadas con motivos vegetales y geométricos. También se conservan tallas góticas y renacentistas y una lápida mozárabe, encontrada en el siglo XX.
No nos podemos ir de San Salvador de Cantamuda sin ver el Rollo Jurisdiccional que se encuentra en la Plaza Mayor. Es del siglo XVI, de cuando la jurisdicción civil y penal de La Pernía la tenía el Obispado.





Tengo que reconocer que me da un poco de pena irme de este lugar tan bonito. La Colegiata de San Salvador de Cantamuda no pasa indiferente a los viajeros y visitantes, hay que disfrutarla desde todos los ángulos.



Nos vamos a descubrir un pequeño pueblo: Santa María de Redondo, por cierto es el primer pueblo por el que pasa el río Pisuerga, que nace a 6Km (me hubiera encantado ir, pero no puede ser todo). Santa María de Redondo es una de las dos localidades históricas del Valle de Redondo, un territorio cuyos orígenes se remontan a las primeras repoblaciones medievales y que ya aparece citado en 1095 como Rotundo. Su nombre alude a los “cotos redondos”, pequeñas áreas acotadas por reyes o condes para favorecer la repoblación. A lo largo del tiempo, el pueblo ha mantenido una identidad marcada por sus casonas blasonadas, la actividad minera del siglo XX y tradiciones ancestrales como La Mojonera, que cada nueve años reúne a los vecinos para recorrer los límites históricos del valle.





En este lugar venimos a ver su iglesia, la Iglesia de la Asunción que se alza en el centro del pueblo, enseguida se ve su imponente espadaña de cinco troneras, se conservan los escudos de la familia Velasco en la fachada, que vienen del antiguo monasterio del Corpus Christie de Viarce.








El templo es de una sola nave cubierta con una bóveda de cañón y arista, tampoco pudimos entrar porque también estaba cerrada, por lo que nos perdimos la imagen de la Virgen de Viarce (año 1500 del antiguo monasterio) y un retablo del siglo XVII.
… Y como para algunas cosas si que tenemos suerte, encontramos un restaurante de esos que nos encantan, como si estuviera allí puesto para nosotros. Restaurante Ecológico Las Encinas.
Me encantaron todos los detalles del restaurante, también es hotel ¡qué ganas de repetir la experiencia completa!
De momento nos conformamos con probar su menú, eso sí todo vegetariano (a mi me encanta). Nosotros probamos todo lo que había ese día para comer.
Para rematar la exquisita comida nos salimos al jardín a tomar el café, estábamos solos en el restaurante, estábamos como en casa ¡tan agusto!



¡Te aseguro a ti que me lees que me encantaría volver!
Como no podemos quedarnos aquí a dormir, (nos espera nuestra casita en el camping de Cervera) pero antes nos acercamos al Eremitorio Rupestre de San Vicente en el mismo Cervera de Pisuerga, está a unos 2 km.



Aparece escondido en una pequeña peña de arenisca entre Cervera y Vado, en un paisaje donde confluyen los ríos Pisuerga y Rivera. Forma parte del conjunto de construcciones eremíticas que surgieron en la Montaña Palentina durante los primeros siglos de la Edad Media.
Llama la atención su gran sala rectangular excavada en la roca, con entradas y una capilla que se diferencia por un escalón, quizá estuviera cerrada por un ábside de mampostería. En los laterales se abren arcosolios que fueron tumbas, y al fondo una pequeña estancia que pudo ser la sacristía o la celda del eremita. Todo el conjunto se completa con una necrópolis de los siglos VIII y IX, con tumbas antropomorfas, posiblemente de una comunidad de monjes. Tras siglos de uso, la ermita quedó abandonada a mediados del siglo XIX, pero aún hoy conserva esa mezcla de silencio e historia de los antiguos lugares que sirvieron de retiro espiritual.
Para terminar este gran día en el que nos hemos encontrado con el Románico Palentino, nos vamos a Cervera a tomar una cena ligera para seguir al día siguiente conociendo Aguilar de Campoo y alrededores.
GRACIAS POR LLEGAR HASTA EL FINAL! SI TE HA GUSTADO, HÁZMELO SABER.👍✍️ME HARÍA MUCHA ILUSIÓN LEERTE Y SEGUIR COMPARTIENDO RUTAS Y VIAJES.🗺️🫶
Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en La Pernía, Montaña Palentina. Julio de 2023




































































































