Desde verano no habíamos “viajado” y ya tenía unas ganas increíbles de salir, como dice Rulo “…cuanto más tiempo estoy en casa, no sé que c— me pasa, que no me aguanto ni yo….”

Así se presenta el Puente de los Santos, con altas expectativas y desde luego no defraudó, es más, es todo un “mundo” por descubrir el País Vasco, sus paisajes, su gastronomía, sus gentes, tendremos que volver.

El destino elegido todavía más atípico, Segura, Villa de Goierri, a la que los madrileños no llegan por no tener el mar demasiado cerca, o museos multitudinarios, aunque desde luego todo lo demás si: pinchos, sidra y mucha historia…

Elegimos Segura por estar en medio de dos parques naturales el de Aralar (a la derecha) y el de Aizcorri (a la izquierda) y un gran acierto. Descubriremos alguna de las rutas en próximos post.

Aprovechando el primer día de puente para alojarnos en nuestro hotel que de rural no tenía nada, moderno con la innovación de la domótica, pero con el detalle y atención de lo personal.  http://www.hotelimaz.com/ Justo en la Plaza principal de la Villa, estupendamente situado (Segura es pequeña), conserva su origen medieval en la estructura y organización de sus calles.

http://www.goierriturismo.com/segura

 

Segura cuenta con una oficina de turismo preciosa y una guía estupenda, que facilita información muy útil sobre toda la comarca, de la que sacamos buen partido para nuestra estancia. Ofrecen también visitas guiadas por la Villa para conocer su historia, la historia de las bonitas casas y de los que allí se alojaron.

Un ejemplo es el del Mayordomo de los Reyes Católicos, por lo que cuando los Reyes viajaban hacía el norte, allí se alojaban.

Otra persona ilustre fue uno de los alcaldes de Madrid.

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¡Si me dicen que es una casa de Normandía, me lo creo!

Se puede ver cómo estaban distribuidas las casas de los artesanos, donde tenían el taller, la cuadra. El video que proyectan en la oficina de turismo, dura menos de 3 minutos, pero de lo más interesante.

La bonita iglesia de la Asunción se hizo de rogar, pero que bonita cuando la vimos, además, una de las personas que hacían la visita con nosotros, era como un libro abierto, pero de los interesantes. El retablo tiene todas las esculturas hechas por Carmona (1708-1767), muy reconocido en el mundo de la escultura y de la imaginería religiosa. Por fuera se aprecia que fue en su origen fortaleza de la Villa.

Algo curioso de Segura es que ponen en todas las puertas de las casas ramas de espino para protegerlas de los rayos y también unas flores de cardo muy conocidas en el País Vasco (carlina acaulis), para proteger las casas de espíritus malignos.img_8760

Para terminar la visita cultural puede estar bien alguno de los pinchos y algún  zurito, de uno de los 4 bares de la noble Villa de Segura.