Nuestra última ruta en el Valle de Tena nos iba a llevar a nuestra primera “ascensión”.

Su acceso es fácil y recomendable para todos los públicos,  muy cerca de Formigal, hay un pequeño aparcamiento y empieza la subida, en un primer momento fácil, solo es agotador el tramo final, aunque merece la pena.

La primera parte, es una gran subida en zigs- zags muy largos, donde ya se pueden ir apreciando las vistas.

La segunda parte de la ruta se hace dentro de un pequeño bosque, donde se descansa del sol (en verano cuando la hicimos nosotros, se agradecía la sombra).

Sabemos que vamos bien, cuando pasamos esa torreta tan espantosa.

Al salir del bosque volvemos a tener una subida en zigs-zags, pero esta vez más cortos.

Ya en el collado, quedan 600m para subir al “Piquito”, hasta aquí es apta para todos los públicos, los últimos 600m son más costosos…

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Después de la subida y una invasión de moscas, una sonrisa…

La subida es de 1965m, para mi fue una gran satisfacción y un verdadero logro.

La bajada se nos hace muy corta.

Muertos de hambre nos vamos a Tramacastilla, pueblo que nos habían recomendado ver, muy típico y turístico, cuenta con un tren que te enseña el paisaje y animales de la zona. (Recomendado si se va con niños pequeños o poco andarines). En todos los restaurantes se puede ver el cartel de ¡hay migas!

Nos decidimos por Restaurante Blasco y genial, aunque en mi cuaderno de viaje anoté que la próxima vez había que pedir sidra, ensalada y carne a la piedra. http://www.tramacastilladetena.es/servicios-tramacastilla-de-tena-d.php?Id=17&Titulo=Restaurante%20Casa%20Blasco&Subseccion=Gastronom%C3%ADa

Un café en la terraza viendo la montaña, disfrutando de ese último momento de vacaciones, llenándonos de PAZ.

Con esa paz nos vamos al balneario de Panticosa, a las Termas de Tiberio, tiene una oferta para familias durante 90 minutos, tengo que reconocer que lo que más nos gustó fue la piscina exterior, espectacular.  http://www.panticosa.com/es-ES/balneario/termas-de-tiberio.aspx

Con la flojera típica de después de los baños de agua caliente y fría nos vamos a recoger las cosas a nuestro hotel Nievesol porque al día siguiente volvemos a casa.

A nosotros no gusta hacer maleta y volver a casa directamente. Para hacernos a la idea de la vuelta y que sea más lenta nos gusta hacer paradas.

Visitamos Sallent de Gállego, pueblo más cercano a Formigal (al que aún no habíamos ido) y punto importante del Valle. Aún me quedan postales que mandar  (siempre lo hago en vacaciones, ¡me encanta!). Una buena excusa para tomarnos un buen café en el Bar Casino.

Muy cerca de Sallent se encuentra La Lanuza, un pueblecito muy bonito junto al embalse del mismo nombre y que estaba en plena jornada de fiestas.

Nos vamos alejando del Valle de Tena y de los Pirineos para llegar a Biescas, y comer allí con el último sabor a montaña.

Callejeando nos encontramos con “La Bodega de Pepe”, muy chulo, grande y con buenas raciones. También anoto que hay que volver.

Recomiendo una estancia en el Valle de Tena, por las muchas actividades que se pueden hacer: culturales, deportivas, gastronómicas; para ir en familia, con amigos, en pareja, en solitario, a lo largo de las 4 estaciones, dependiendo del interés personal.

Como siempre en nuestra cabeza ya ronda el próximo destino.