Elegimos Rouen como “campo base” en los primeros días en Tierras Normandas, por lo bien comunicado que está con la Costa de Alabastro y por la influencia sobre Monet y su pintura, del que francamente sabía mas bien poco, pero del que he venido completamente enamorada (de su pintura…).

De Burdeos a Rouen hay 661Km, así que teníamos un buen trayecto para conocer las buenas estaciones de servicio francesas.

Elegimos de nuevo un hotel de la cadena Accor: Novotel Suites Rouen Normandie a 15 minutos andando del centro y en la orilla del Sena con los Hangares a pleno rendimiento de restaurantes y cafés, zona de salir por la noche, al lado de un cine panorámico de 360º (no nos dio tiempo a ir, pero el que tenía muy buena pinta). http://www.novotel.com/gb/hotel-6342-novotel-suites-rouen-normandie/index.shtml

El día de coche había sido un poco duro y nos quedamos a cenar en uno de los hangares que era una brasserie Le Marégraphe, con una cena estupenda…

Comienza un nuevo día dedicado a la bonita ciudad de Rouen, nos enteramos que en la oficina de turismo que está enfrente de la Catedral por 5€ coges una audio guía, que te va explicando los lugares más significativos de la ciudad. Puedes tenerla dos horas y hay que dejar un DNI para asegurar que no te llevaras la guía.

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Por una pequeña puerta que da a un pequeño patio se sale de la catedral y la guía nos va indicando por dónde hay que ir, muy sencillo y para ir con niños más divertido.

Iglesia St-Maclau muy bonita, por lo diferente de su fachada, justo detrás está el atrio, se construyó después de la gran epidemia de peste de 1384, cuando fue necesario un nuevo cementerio, se construyeron casas alrededor, se inhumaron a las víctimas, las fachadas tienen esculturas macabras recordando el horror de la epidemia.

 

Así llegamos a la Plaza del Viejo Mercado, donde se encuentra la iglesia de Juana de Arco, mi heroína desde que era pequeña, leía y releía su historia una y mil veces,… y por fin estoy en el lugar donde fue injustamente quemada en la hoguera, todo en la plaza recuerda ese triste momento.

Muy cerca de la plaza del Viejo Mercado está una plaza muy pequeñita pero con mucho encanto, Plaza de la Pucelle.

En la actualidad este palacete es un hotel, quien sabe si la próxima vez…

Saliendo de nuevo a la calle principal Rue de Gros Horloge nos encontramos con el reloj que da nombre a la calle, es como una puerta que cruza de un lado a otro.

El reloj es el símbolo de la ciudad, marca las horas pero no los minutos, señala la fase lunar e indica el día de la semana con una escena diferente del Dios correspondiente.

Y así volvemos a la preciosa fachada de la catedral para devolver la audio guía y comer una fantástica ensalada en la Calle Gantarie.

Un plan perfecto para el comienzo de la tarde y más si parece que va a llover es el Museo de Bellas Artes uno de los más importantes de Francia, empieza a “engancharme en el mundo de Impresionismo” (Por cierto en la mayoría de los museos que hemos visitado los maestros o pagan entrada reducida o es gratis).

Justo había una exposición temporal sobre impresionistas, se podrá ver hasta el 26 de septiembre, todavía estáis a tiempo…

Otro punto interesante de la vida de Juana de Arco es la Torre donde estuvo recluida sus últimos días. 215 escalones para subir a la parte más alta, en el interior poco más que carteles indicando lo sucedido, cuadros, y esculturas de la protagonista.

Callejear por Rouen no se hace pesado, con esas calles, callejones y casas de cuento.

También muy curiosos son los bares, encontramos una cervecería con “hora feliz” y que aprovechan las imperfecciones de la pared para la decoración.

Así es muy fácil que lleguen las 10:00 y ver en la Catedral un espectáculo de luces, se hacen varios días y en dos sesiones y desde luego para no perdérselo.

Una IMPRESIONANTE forma de terminar el día.