Etiquetas

, , , , ,

La isla de Fuerteventura, es muy conocida por sus playas y los deportes acuáticos, pero tiene otros lugares aún muy desconocidos para los visitantes de la península, que nos solemos quedar en sus playas, o en sus playas más conocidas.

Nosotros queríamos conocer un poco más esos lugares menos conocidos. El día amaneció nublado, incluso llueve durante el desayuno en la terraza de nuestro hotel Bristol Sunset Beach, en Corralejo.

Recorreremos unos 100 km de la isla por el interior y zona oeste de la isla, os dejo el enlace con el mapa del recorrido.

En dirección a Betancuria nos encontramos un par de miradores que yo no tenía fichados. Nos paramos en el Mirador Corrales de Guize.

Nos encontramos con dos esculturas de bronce gigantes (4,5 m de altura) de los aborígenes de la isla. Representan a los antiguos reyes de la isla Guise y Ayose. Gobernaban los dos reinos que había en la isla: Jandia y Maxorata. Se cree que en este lugar había un muro que separaba los dos reinos.

Desde el mirador tenemos una vista privilegiada de la mitad norte de la isla y del valle de Betancuria.

Después de este aperitivo llegamos a Betancuria, capital histórica de Canarias.

Dejamos el coche en un aparcamiento muy grande que hay como en las afueras del pueblo. Unas escaleras de madera y una cuesta con carteles informativos sobre la localidad, nos conducen ya al centro.

Era domingo y estaba todo prácticamente cerrado, porque según nos contaron, los domingos no suele haber mucho turismo y la mayoría de bares, tiendas y algunos edificios, aprovechan para coger el día libre. (Así que si leéis esto, no vayáis en domingo).

Aunque se se pueden ver las fachadas de las casas y casonas que forman el conjunto histórico más importante de Fuerteventura.

Entramos en su bonita iglesia (era el único edificio abierto) Iglesia – Catedral de Santa María de Betancuria. Uno de los monumentos más importantes de Fuerteventura, del siglo XV.

Entrar al templo cuesta 1,50€ para su mantenimiento. Merece la pena.

Fue arrasada por los piratas, reconstruyéndose en 1691.

No nos podemos ir sin probar su famoso queso en uno de los pocos bares que había abierto, pero imposible coger una mesa. Nos tomamos una tapa en la barra de queso y unas papas, que ¡nos saben a gloria!

Nuestra intención era ir a comer a Pájara, otro pueblo de la isla, pero nos encontramos un restaurante que llama nuestra atención desde la carretera. Improvisar también está muy bien. Muy cerca de Betancuria y se llama “Don Antonio”, en Vegas del Río. Comida canaria casera, buenísima.

Una casa canaria preciosa, con un patio muy agradable, donde prepararon nuestra mesa.

Aquí os dejo unas fotos de nuestra comida.

Nos tomamos nuestro tiempo tranquilamente. Como ya no íbamos a ir a comer a Pájara, disfrutamos de dos miradores más por el camino antes de llegar a nuestro último punto de la ruta que nos habíamos marcado: Ajuy.

El primer mirador fue el de “Las Peñitas”, donde vemos muchísimas ardillas de cola cuadrada. Sorprende verlas en ese lugar tan árido. También hay cabras y podemos ver el mirador al que iremos después.

El segundo mirador en el que paramos es “Risco de las Peñas”. Este mirador es la línea que separa los municipios de Betancuria y Pájara. Allí además de ardillas nos encontramos con dos cuervos muy acostumbrados a estar con las personas.

Una gran plaza de aparcamientos nos lleva al risco desde donde observamos el paisaje, tan distinto a las dunas… Eso es lo increíble de Fuerteventura, los grandes contrastes.

Después de este último mirador nos vamos a nuestro destino final del día: Ajuy. Para recorrer el sendero a las “Cuevas del agua”.

Hay que dejar el coche en un aparcamiento en las afueras del pueblo. El sendero a las cuevas comienza en el Puerto de la Peña.

Una barandilla de madera nos lleva entre las dunas fósiles, es un paisaje increíble, nos recuerda a algunas playas del Cabo de Gata en Almería.

En algunos tramos salen unas escaleras que conducen a otro lugar, como por ejemplo a un horno de cal.

El sendero principal termina en una de las cuevas ¡enorme! Me parece un sitio espectacular.

Un buen rato nos lleva la senda, la cueva, las fotos…

Antes de coger el coche para volver a Corralejo, un helado nos sienta de maravilla. Tenemos 1 hora y 30 minutos más o menos para llegar al hotel, así que vamos disfrutando del paisaje por las ventanillas del coche.

Llegamos con tiempo de sobra para una ducha y salir a dar un paseo por las calles y cenar en una hamburguesería de las plazas del centro histórico.

Próximamente un imprescindible de Fuerteventura: Islote de Lobos.

Las fotografías y comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Fuerteventura. Agosto 2019.