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Imagina y vive tu viaje

~ Paseos, rutas y viajes.

Imagina y vive tu viaje

Archivos de etiqueta: @esculturas

Museo Guggenheim, un viaje entre reflejos, arte y emociones

01 domingo Mar 2026

Posted by Una Viajera in Dando gusto al paladar en..., Otras ciudades España, Pequeños Grandes Viajes

≈ 3 comentarios

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@arquitectura, @arte, @artecontemporaneo, @bilbao, @esculturas, @museo, @museoguggenheim, @paisvasco, @ria

Diario de mi viaje: después de un estupendo desayuno en nuestro hotel NH Collection Villa de Bilbao, salimos al encuentro de nuestros amigos (ellos están en otro hotel) y así empezamos nuestro paseo en dirección al primer objetivo del día.

Día 2. Mañana en el Museo Guggenheim.

El paseo nos lleva por la ría del Nervión casi desde donde está el Estadio San Mamés hasta el Museo. Está nublado y salimos con paraguas, a lo mejor llueve, hace tiempo que no nos vemos, seguimos poniéndonos al día y no nos importa demasiado el cielo gris. No hace frío y la mañana está agradable para pasear.

Creo que pasear en paralelo por la ría es imprescindible en los dos sentidos, cuando te encuentras el edificio del Guggenheim es como decir, ya estoy, por fin.

El exterior del Museo Guggenheim es una de esas arquitecturas que te envuelven antes incluso de cruzar la puerta. Sus volúmenes curvos parecen desplegarse como pétalos metálicos alrededor del gran lucernario en forma de flor que corona el edificio, uno de sus rasgos más reconocibles. Pasearlo por fuera es descubrir cómo cada ángulo ofrece una silueta distinta, cómo el titanio cambia con la luz y cómo el edificio dialoga con la ría, con la ciudad y con nosotros, que nos acercamos sin prisa.

Frank Gehry imaginó un edificio capaz de transformar un lugar, y en Bilbao lo consiguió. Su diseño abraza el Puente de La Salve y lo convierte en parte de la obra, mientras que las esculturas que salpican el perímetro hacen que el arte empiece mucho antes de entrar. Caminar por este entorno es sentir cómo la ciudad se reconcilia con su pasado industrial y se proyecta hacia un futuro creativo y luminoso.

Tenemos las entradas sacadas y hemos llegado con tiempo, decidimos estar por la parte más cercana a la ría viendo el increíble exterior del edificio y las obras que se pueden ver allí mismo, (el edificio ya es en sí mismo una obra de arte).

El gran árbol y el ojo de Anish Kapoor, son 73 esferas reflectantes sobre tres ejes. Cuando estás en esa posición y ves el Puente de la Salve, piensas que la estructura roja pertenece al puente, pero no, es otra de las obras de arte para el museo, se llama Arcos Rojos de Daniel Buren, colocada en el decimo aniversario del Museo.

Mamá, la imponente araña de Louise Bourgeois, nos espera con una presencia que impresiona y conmueve a la vez. Sus patas larguísimas se elevan como un refugio y una amenaza, recordándonos esa dualidad de la maternidad que la artista quiso explorar: la protección y la fragilidad, el cuidado y el miedo. Bajo su sombra, uno siente una extraña calma, como si la escultura nos invitara a entrar en su mundo y observar el nuestro desde otra perspectiva. Su presencia es tan elegante como impactante, y se ha convertido en una de las obras más fotografiadas del entorno del Guggenheim.

El interior del Guggenheim es casi una coreografía de luz y curvas (me recuerda muchísimo a la Casa Danzante también de Frank Gehry en Praga). Al cruzar el Vestíbulo, el Atrio se abre como un gran espacio diáfano donde los volúmenes curvos se elevan y se entrelazan, conectando interior y exterior a través de enormes muros de vidrio y un lucernario cenital que baña todo de claridad. Las pasarelas suspendidas, los ascensores de titanio y cristal y las escaleras que se retuercen suavemente crean un juego de alturas que invita a mirar hacia arriba, como si el edificio respirara.

las galerías se despliegan alrededor de este Atrio central. Algunas salas son más clásicas, de líneas rectas y silenciosas; otras se abren en formas orgánicas e irregulares que parecen hechas a medida para obras de gran formato. Para mi, esa mezcla de formas convierte la visita en un recorrido no solo arquitectónico, también es emocional.

La primera gran instalación con la que nos encontramos es La Materia del Tiempo de Richard Serra. Es la reina de la sala más grande del museo. Caminar entre sus paredes de acero patinable, hace sentir vértigo. El material con el paso del tiempo puede cambiar de color debido a un proceso de oxidación.

En una sala más pequeña hay unas maquetas y toda la información de lo más interesante para descubrir al completo para toda la instalación.

Desde aquí puedes salir a una terraza pequeña con vistas al Puente de la Salve, hay además una escultura de Chillida, Abrazo XI.

En uno de los recovecos del vestíbulo aparece la instalación de Jenny Holzer, Instalación para Bilbao.

Utiliza el lenguaje como forma de expresarse a modo de carteles publicitarios.

Llegamos a una de las instalaciones – obras que más me gustaron y es la de Yayoi Kusama: Sala de espejos del infinito – Deseo de felicidad para los seres humanos desde más allá del universo.

¡Me encanta! ¡Me encantaría ir a ver su museo en Japón!

Mar creciente de El Anatsui. Muestra una pieza de gran tamaño de aluminio y alambre de cobre.

Tulipanes de Jeff Koons. Ramo de flores como si fueran globos.

El Museo también cuenta con una obra de Mark Rothko y una obra Sin titulo. La pintura está hecha para verla desde muy cerca, para que parezca que la obra pueda expandirse y que sobrepase los limites.

Lo profundo es el aire, de Eduardo Chillida. Pieza realizada en alabastro. Ambrosia, Antoni Tàpies.

Tuvimos la suerte de poder ver una exposición de Oskar Kokoschka. Un rebelde de Viena. Me teletransportó a mi viaje a Viena.

También vimos una exposición de Joan Miró. La realidad absoluta.

Otras obras que pudimos ver en el momento de nuestra visita:

Podríamos estar todo el día dentro del Museo Guggenheim, pero hay que seguir disfrutando de la ciudad. Cuando salimos fuera del museo, se habían ido las nubes, había un hermoso sol y decidimos picar algo en la calle escuchando a un grupo que tocaba jazz, fue ¡un momento perfecto!

Después de esta parada rápida, pero intensa subimos por las escaleras que suben a la parte de arriba del Museo para encontrarnos con otro gran protagonista del Guggenheim: Puppy del polémico Koons.

Desde aquí hemos planeado ir al Mirador de Artxanda, pero para eso tenemos un paseo todavía y una subida en funicular.

GRACIAS POR LLEGAR HASTA EL FINAL! SI TE HA GUSTADO, HÁZMELO SABER.👍✍️ ME HARÍA MUCHA ILUSIÓN LEERTE Y SEGUIR COMPARTIENDO RUTAS Y VIAJES.🗺️🫶

Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Bilbao. Puente de Mayo de 2023.

Duomo de Milán y alrededores

18 lunes Abr 2022

Posted by Una Viajera in Otras ciudades Europa, Pequeños Grandes Viajes

≈ 2 comentarios

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@arquitectura, @azoteas, @catedral, @duomo, @esculturas, @italia, @lombardía, @milano, @milán, @museos, @restaurantes

Ver el Duomo es una maravilla, sin lugar a dudas es la visita estrella (junto con la Última Cena de Leonardo) de Milán.

Tengo que deciros que la plaza es muy bonita, en Navidad tiene un encanto especial. La parte más grande coincide con la puerta principal del Duomo. En la fachada lateral en la que están las taquillas para la entrada a la catedral, está el Palacio Real, hoy sede del Museo del Duomo (Os hablo de él un poco más abajo), a su lado el Museo del Novecento.

En el otro lateral está la Galería Vittorio Emanuel II. Pasaje cubierto, que tiene tiendas, cafés librerías, restaurantes y un museo sobre los inventos de Leonardo da Vinci. Fue diseñada para conectar la Plaza del Duomo con la Plaza de la Scala.

Justo al lado hay unos grandes almacenes con unos soportales adornados en Navidad, que nos ofrecen unas buenas vistas del Duomo.

Una plaza muy pequeñita detrás de este edificio y un poco escondida, es la Plaza del Mercado, Piazza Mercanti. Un rincón medieval, en el que se celebraban actos públicos y donde se encontraba la cárcel. Una de las plazas más bonitas de Milán. Hay unos soportales donde se ponía el mercado, también está la loggia degli Osil, construida en 1316. Decorada con las armas de los barrios de Milán. El Pozo es del siglo XVI.

Después de este paseo por los alrededores del Duomo llega el momento de visitarlo. Os recomiendo llevar la entrada sacada online. Nosotros sacamos la entrada más completa, la que cuesta 20€, (más 1,50€ de gastos) incluye la vista a la catedral, la zona arqueológica, la subida en ascensor a las terrazas y la entrada al Museo del Duomo. Para los menores de 18 años, la entrada es reducida. También os recomiendo coger la audioguía que cuesta 6,50€. Merece la pena, porque no coincidíamos con la visita en español y la audioguía es muy completa.

La fachada del Duomo, hasta la primera línea de ventanas es barroca. Se terminó en el siglo XIX con agujas, ventanas ojivales neogóticas.

Primero vemos gran parte de la catedral, no se puede ver la parte del presbiterio cuando hay eucaristía, por eso tenemos que ir con calma, porque también tenemos hora para subir a las terrazas.

El suelo es increíble, del estilo al del Duomo de Florencia o el de Siena. Casi lo primero que vemos es la marca del meridiano que señala el mediodía astronómico.

Cuando entramos el coro del Duomo canta y es inevitable no escucharles, el sonido es increíble. Es una lástima que en la grabación no se perciba el sonido.

Coro del Duomo de Milán.

A lo lejos, en las alturas de la bóveda del coro, hay una luz roja que nos dice que que allí está desde 1461, uno de los clavos de la cruz de Cristo. Tiene su especial historia, apta para muy creyentes.

Maravillosas obras de arte inundan el Duomo. Aquí os dejo unas cuantas fotos del interior.

Todo el interior es imponente, el presbiterio, las vidrieras historiadas y de gran valor, el monumento funerario de Gian Giacomo Medici, la cripta donde se encuentran los restos de san Carlos Borromeo, el precioso relieve de la vida de la Virgen.

De todas las obras que hay, una, para mi, destaca por encima de todo lo demás.

Muy cerca del mausoleo Medici está la estatua de San Bartolomé desollado, firmada por Marco d’Agrate en 1562.

Está realizada en mármol, el santo lleva a modo de estola su piel, dejando ver músculos, tendones, venas, representando el martirio de Bartolomé, uno de los apóstoles de Jesús, que fue desollado vivo.

La escultura es muy realista, su cara, toda ella es impactante.

A la izquierda de la entrada, unas escaleras conducen a la zona arqueológica, encontrada al hacer una de las líneas del metro.

Podemos ver lo que queda del ábside de la Iglesia de Santa Tecla y un baptisterio (octogonal), donde san Ambrosio bautizó a san Agustín en el año 387.

Lo verdaderamente asombroso para mi después de ver todo esto, fueron las terrazas del Duomo, imprescindibles, merece la pena sacar la entrada para verlas. El acceso está en el exterior, en uno de los laterales del Duomo, depende de si subes por las escaleras o por el ascensor, es un acceso u otro. Nosotros teníamos la subida por el ascensor.

Las vistas de Milán son bonitas, pero lo más bonito es poder estar, caminar por ese tejado, entre arbotantes, pináculos, esculturas, gárgolas, fue verdaderamente maravilloso.

Todas las fotos me parecen pocas, cada detalle, cada rincón. Vemos muy cerquita, una virgen dorada, conocida en Milán como Madonnina.

Después de todo el Síndrome de Stendal que llevamos encima, nos vamos a comer para digerir todo lo que hemos visto en el Duomo. En el restaurante Di Gennaro, muy cerca de la catedral.

Al salir de comer entramos en el Museo del Duomo, que os recuerdo llevamos incluido con la entrada total del Duomo.

El museo se encuentra en el edificio que está enfrente de la catedral, al lado del Palacio Real. Es precioso también, tiene todas las piezas originales del Duomo, incluso vidrieras. Un cuadro de Tintoretto y una maqueta gigante del Duomo en madera espectacular.

Milán es una ciudad muy bonita en Navidad, bueno realmente, todas las ciudades son bonitas en Navidad.

Recorrer desde el Duomo hasta el Castillo Sforzesco, es típicamente navideño.

La visita al catillo la haremos otro día, pero como veis merece la pena pasear por la noche por todo el recinto.

Callejeamos un poco más por las calles casi vacías de Milán.

Queríamos ver una escultura muy famosa y controvertida de Milán, «Mano tullida» del escultor Maurizio Cattelan.

La escultura forma parte de una serie del autor llamada «Contra las ideologías», para burlarse de un gesto nazi. Ha sido muy criticada sobre todo por el lugar en el que se puso, justo en la plaza de la Bolsa.

Así es el arte contemporáneo, siempre controvertido.

Tanto caminar, es la hora de cenar, muy cerca de nuestro hotel, un pequeño restaurante llamado Alla Cadrega.

Si has llegado hasta aquí ¡GRACIAS! por leerme hasta el final y si te ha gustado 👍✍️

Las fotografías y comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Milán, Navidad 2021.

Dando gusto al paladar en… La Dalia. Sevilla.

16 lunes Sep 2019

Posted by Una Viajera in Dando gusto al paladar en..., Otras ciudades España, Paseos Cortos

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@andalucía, @esculturas, @restaurantes, @sevilla

Hoy me gustaría enseñaros un restaurante que descubrimos en Sevilla, de esos con encanto que nos gustan a nosotros. Dando gusto al paladar en… La Dalia.

Pero antes de cenar, me gustaría recomendaros un paseo muy agradable.

Paralelo al Río Guadalquivir, desde la Torre del Oro hasta el Puente de Isabel II, también llamado Puente de Triana.

Para mi, es un imprescindible de Sevilla y lo de ir por la noche es porque las luces siempre le dan a una ciudad un toque romántico que me encanta.

Nosotros hicimos este paseo en Navidad y hacía una tarde – noche muy buena para el paseo. Yo os aconsejo ir caminando sin prisa hasta que lleguéis al Muelle de la Sal, al lado del Puente de Triana, donde os encontrareis la bonita escultura en hormigón de Chillida. «La Tolerancia».

A mi me gusta, como casi todo lo que hace Chillida, pero ya sabemos que el arte es cuestión de gustos.

El monumento se inauguró el 1 de abril de 1992, coincidiendo con la inauguración de la EXPO de Sevilla. El significado de la escultura es conmemorar el edicto de Granada de 1942, por el que los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de sus reinos.

Chillida quiso reflejar la unión de los tres pueblos que convivieron en Sevilla: judío, árabe y cristiano, para que de nuevo vuelvan a darse la mano.

Una vez que habéis llegado aquí, cruzar el Puente de Triana para ver el otro lado del río también iluminado.

El Paseo nos ha llevado de la Torre del Oro, a Triana, para después ir a cenar al lado de la Alameda de Hércules. (Acercándonos así a nuestro hotel en el Barrio de la Macarena).

Ahora sí, Dando gusto al paladar en La Dalia. (En Google estoy viendo que está cerrado permanentemente!!!! Pero siguen anunciándolo en TripAdvisor y en otras páginas de restaurantes de Sevilla.

Aquí os dejo su carta y lo que cominos. Además probamos una cerveza echa con agua de mar. ¡También nos gustó mucho!

Como veis Sevilla también tiene rincones de lo más vanguardista. Arte y gastronomía se dan la mano. Eso también la hace tener un color especial….

Las fotografías y los comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Sevilla y en La Dalia. Navidad 2018.

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