En mi diario de viaje escribo que, «después de dos días en Bali ya tengo la sensación de que hemos visto muchas cosas» y así dejamos Ubud, para ir por pequeñas carreteras, algún bosque, poblaciones y campos de arroz como los que vemos en los cuadros y en las postales de Bali.
LLegamos a la ciudad de Klung Kung para ver el Palacio de Justicia y sus famosas pinturas de Kerta Gosa. Del antiguo Palacio Real solo se conserva el jardín del Foso. Hay dos pabellones en el jardín, donde estaba el Tribunal Real.
En uno de los pabellones están las famosas pinturas de Kerta Gosa. Son unos paneles pintados, representando distintas historias. Cuentos tántricos, con moraleja.
En medio del pabellón una mesa y seis sillas, en un lado se sentaban 3 miembros de la familia real y en el otro lado, tres sacerdotes, que juzgaban a los acusados que llegaban al Palacio de Justicia, decidiendo «la pena» según el delito cometido. (La mesa, sillas y muchos de los paneles son replicas, los originales están en el Museo).
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En el segundo pabellón hay más pinturas, otros adornos y una balinesa pintando en unos papeles dibujos de los que hay en el techo.
Tuvimos la suerte de coincidir con unos novios haciéndose fotos de boda, nos parecieron preciosos los trajes, aunque llevaban demasiado maquillaje.
El Palacio también cuenta con un estanque lleno de nenúfares y un pequeño museo con los objetos de como era el antiguo palacio.
En el jardín hay un montón de mujeres, vendiendo telas para ponerse los sarongs, vendiéndolos por un precio irrisorio para nosotros, 1€ por sarong. Me siento un poco agobiada con tanta tela.
Un objeto que nos encantó de Bali son esas preciosas sombrillas que hay por todos sitios y que indican la presencia de un Dios.
Las fotos y comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Bali. Agosto 2018.
Después de pasar toda la mañana en el complejo del Castillo de Praga y de nuestra comida cara (por ir a un sitio de turistas) queremos ver algún que otro edificio interesante.
Comenzamos en Loreto un lugar muy importante de peregrinación en República Checa, por tener una réplica de la supuesta casa de la Virgen María, donde se cree que el Ángel Gabriel anunció el nacimiento de Jesús a María, existiendo unas 50 réplicas en Bohemia y Moravia. La considerada de verdad está en la ciudad italiana de Loreto.
Nosotros no visitamos la Santa Casa, ni el Tesoro del Loreto, ni la Iglesia de la Natividad y tampoco vimos el Claustro del siglo XVII, pero sí que oímos el espectacular sonido del carillón de las 30 campanas de su campanario. Por lo visto es algo muy famoso en Praga que la gente suele ir a escuchar. https://www.praga.es/que-ver/el-loreto/
Nuestra siguiente parada será en el Monasterio de Strahov para ver su maravillosa Biblioteca. Aunque tengo que decir que se quedó tan solo en preciosa, ya que las dos salas Teológica y Filosófica, se pueden ver solo desde una puerta, además hay que pagar para poder hacer fotos, apenas se ven muy bien los detalles…. Pero ahí os dejo las fotos para que valoréis vosotros.
En un pasillo que une una sala con otra podemos ver una exposición de objetos muy interesantes.
Después de quedarnos un poco desilusionados por no poder entrar dentro de las salas de la biblioteca, bajamos andando recorriendo de nuevo la Calle Nerudova hasta llegar a Mala Strana.
Queríamos ir hasta la estación del Funicular de Újezd para subir al Parque Petrín. (Con la Praga Card es gratuito todo).
En el Parque Petrín hay una pequeña Torre Eiffel con un mirador y la vista más bonita de Praga. El ascensor no funcionaba y solo 299 escalones nos separaban de la vista.
Ya casi anocheciendo entramos en el Laberinto de los Espejos, una atracción muy divertida donde nos encantó entrar y si vas con niños aún es mejor idea.
Al salir del laberinto ya era de noche y pudimos ver el parque, la Torre y Praga iluminada.
Con este final de visita en Praga en nuestro 2º día nos vamos hacía la zona de nuestro Hotel Barceló Praga Five, en la estación de metro Andel. Hay un enorme centro comercial y muchos restaurantes alrededor, ya habíamos echado un ojo a un italiano, donde estaba todo ¡riquísimo! Aún nos queda la Ciudad Vieja, el Barrio Judío y su famosísimo Puente de Carlos.
Este artículo de mi blog está escrito cuando apenas sabía escribir en el blog.😭🤣).
GRACIAS POR LLEGAR HASTA EL FINAL! SI TE HA GUSTADO, HÁZMELO SABER.👍✍️ME HARÍA MUCHA ILUSIÓN LEERTE Y SEGUIR COMPARTIENDO RUTAS Y VIAJES.🗺️🫶
Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en República Checa. Verano de 2017.
Batubulan sería nuestro siguiente encuentro con la cultura balinesa. A unos 25 minutos en coche desde Ubud, muy cerca de Denpasar, para ver una representación de alguna de las danzas más importantes de Bali.
Como todos los trayectos en Bali a nosotros nos parece caótico, mis ojos no saben donde mirar, todo llama mi atención.
Cuando llegamos a Batubulan, Pande, nuestro guía, nos dio en un papel el argumento de la obra que veríamos «Barong y Rangda», el Barong es un animal mitológico representando el espíritu del bien y Rangda monstruo mitológico, representa el espíritu del mal. La obra narra la lucha eterna entre el bien el mal. Todo resulta muy diferente a las representaciones a las que estamos acostumbrados….
La representación se lleva a cabo en la entrada del templo, y son los propios vecinos del pueblo los que realizan las danzas.
Siempre ofrendas….. Para que todo salga bien….
En un intermedio salen unas preciosas mujeres balinesas para hacer la famosa «Danza Legong», impresionantes sus ojos, sus manos, sus movimientos en general.
Así de maravillados vemos todos los actos de la obra, el 7º es el último.
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No nos resistimos a imitar a las bailarinas.
Nos vamos directos a ver un taller de tallas de madera donde vemos como trabajan las distintas maderas y tallas y no podemos resistir a comprarnos una máscara para la entrada de nuestra casa y protegerla de los espíritus malos.
Después vamos a una tienda – museo de cuadros de pintura balinesa. Nosotros no queremos comprar nada y nos sentimos un poco presionados, hacemos que la visita sea corta, la chica que nos acompaña nos da enseguida por perdidos…
De la tienda de cuadros nos vamos directos al centro de Ubud para ver el Palacio Real, donde vive actualmente la familia real de Ubud. En Indonesia el régimen político es la República, pero en el caso de Bali hay en muchas de las ciudades, un Rey, sin poder político, pero con mucha influencia social. En Ubud está uno de los más importantes de todo Bali.
Después del terremoto de 1917 el complejo fue reconstruido, lo vemos en obras (como toda la ciudad). Muchas de las tallas de piedra y puertas, son del famoso I Gusti Nyoman Lempad, un escultor local. Por las noches se realizan representaciones de obras balinesas, como las que vimos en Batubulan.
A partir de este momento nos quedamos solos para descubrir a nuestro aire Ubud. Fuimos al Mercado de Artesanía de Ubud. No se como describir aquel sitio, caótico como la ciudad, lleno de cosas por todos los sitios y sobre todo lleno de olores… Olores que lo envuelven todo, en ocasiones de manera muy agradable y en otras de forma muy desagradable.
Regateando, poco porque somos un poco pardillos, nos compramos alguna que otra cosa, (incienso, imanes, portavelas de coco,…) Ubud, realmente es un mercado en sí, todas las calles están llenas de tiendas sobre todo para los turistas y de sitios de comida. En uno de esos puestos callejeros encontramos un cartel que puede definir Bali.
En una callecita pequeña, estrecha, en la que hay un pequeño Hostel, encontramos un agradable restaurante que llama nuestra atención y decidimos comer allí, 18€ nos costó aquella estupenda comida. Nos gustó ese rincón tan peculiar, con momento ofrenda incluido.
Recorriendo una de las calles principales de Ubud, llegamos hasta el Bosque de los Monos, (el que ya habíamos visto) queríamos recorrerlo por la parte de fuera, pero vivimos alguna escena un poco «al borde del pánico», lo dejaremos y recordaremos como una anécdota del viaje.
Un poco de piscina en el hotel y momentos en soledad, de esos que son muy importantes en un viaje, nos hace reponer fuerzas a todos y a pensar en cenar en un sitio que habíamos visto antes, con música en directo. Siam Sally.
Nos despedimos de Ubud para conocer el este de la isla y ver otra visión de la «Isla de los Dioses».
Las fotos y comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Bali. Agosto 2018
El Castillo de Praga es el inicio de la historia de la ciudad, fundado en el siglo IX, situado estratégicamente sobre el río Moldava, se convirtió en el centro del territorio gobernado por los Premysl. No solo construyeron un castillo, también iglesias, un monasterio y también un palacio. Todos esos edificios es lo que se llama el Castillo de Praga, es una pequeña ciudad, hoy un barrio de Praga.
El Castillo varias veces reconstruido, es desde 1918 residencia del Presidente de la República Checa. Es curioso ver su cambio de guardia cada hora, aunque el que tiene más parafernalia se realiza a las 12 de la mañana. Ese día nosotros solo vimos el cambio normal.
Para ir al Castillo se puede coger el tranvía Nº22 o el Metro, Línea A : Malostranska o HradCanska.
Nosotros decidimos ir en Metro hasta Malastrana y subir andando hasta el Castillo recorriendo las calles en cuesta. En la Plaza está la Iglesia de San Nicolás, no pasamos porque su interior tiene varias partes en restauración, (Nos dio mucha pena).Subimos por la Calle Nerudova.
Para sacar los tickets hay que pasar por taquilla, aunque con la Praga Card tenemos GRATIS la entrada.
Los guardias, esperan pacientes durante 1hora a que se produzca su relevo, mientras los pesados de los turistas queremos hacernos muchas fotos.
El primer sitio que vimos de todo la «pequeña ciudad» fue en antiguo Palacio Real.
Vemos desde la terraza el famoso Puente de Carlos IV lleno de cabezas… parece que no coge nadie más.
El cambio de guardia «bonito» ya no lo íbamos a ver muy bien por la cantidad de gente que había en las primeras filas y teniendo en cuenta que la Catedral de San Vito los domingos abre a las 12, tuvimos que esperar unos 10minutos para poder entrar. ¡Estaba llena! Como siempre me gustó mucho el rosetón.
Preciosa también es el Pórtico Dorado (antigua entrada principal).
Las increíbles vidrieras de Alfons Mucha, mi gran descubrimiento en Praga, muy conocido por sus preciosos carteles.
Otros detalles de su interior hacen de la Catedral de San Vito un imprescindible de Praga.
La parte de atrás de la Catedral viendo los arcos arbotantes que rodean el exterior de la nave y el presbiterio que ayudan a sostener la estructura.
Después nos vamos al abarrotado Callejón de Oro, conocido por sus casitas de colores, construidas en los arcos de la muralla del Castillo, también se utilizó a finales del siglo XVI para que vivieran los guardias del castillo. Un siglo después los orfebres las ocuparon (de ahí el nombre).
En el Callejón vivió durante algunos meses Franz Kafka con su hermana en el nº22 entre los años 1916 y 1917.
Las casas tienen 2 plantas unidas entre sí. En la planta de arriba hay armaduras y trajes. La primera planta está dedicada a «la tortura».
Ahora las casitas son tiendas muy bonitas de marionetas, cosmética, vamos tiendas de recuerdos para turistas.
Cansados de tanta gente vamos hacia la salida, pasando antes por la Torre de Dalibor antigua prisión.
Ver el Castillo de Praga nos lleva toda la mañana, salimos justo para comer, volviendo a pasar por la entrada principal porque por la tarde queremos seguir en esa zona y buscar un sitio para comer.
Comemos más arriba de la calle donde está el Castillo y no puedo recomendar el sitio, porque al estar tan cerca de la zona turística fue muy caro.
La tarde estuvo llena de increíbles descubrimientos, como el Teatro Negro con sus famosas sombras.
Este artículo de mi blog está escrito cuando apenas sabía escribir en el blog.😭🤣).
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Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en República Checa. Verano de 2017.
Monkey Forest es un lugar imprescindible si estás en Ubud y si no tienes pánico a los monos.
Desde nuestro hotel (Rama Phala Ubud) está 5 minutos andando, aunque con lo que conlleva andar entre el tráfico de las calles de Ubud, tardamos un poco más. http://www.monkeyforestubud.com/
Calle Raya Pengosekan.
Cruce de caminos.
Calle que conduce a Money Forest.
Aparcamiento Monkey Forest.
Entrada.
El Bosque de los Monos es una extensión de jungla en medio de la ciudad de Ubud, habitada por grupos de macacos balineses de pelo gris, cola larga y «despiadados».
La entrada cuestas 50.000Rupias balinesas, unos 3€por persona, y lo primero con lo que nos encontramos son unos carteles con las advertencias y condiciones de la visita:
No dar de comer a los macacos.
No mirarlos a los ojos.
No enseñarles los dientes.
No llevar objetos como gafas, móviles,… que llamen su atención.
Todo eso nos parecía un poco exagerado, pero os aseguro que no lo es.
Hay un corto recorrido desde las taquillas hasta donde empieza la jungla realmente, donde no nos encontramos ningún mono.
Así nos adentramos en el bonito entorno de Monkey Forest, Santuario sagrado del Bosque de los Monos.
Y a partir de ese momento íbamos más pendiente de por dónde podían aparecer los monos que del paisaje, la verdad.
¿No me digáis que no son monos?….
Los monos acaparan todas las miradas de los visitantes y de vigilantes, siempre preparados con tirachinas por si tienen salvar a algún turista de las «travesuras» de los macacos.
En el Bosque de los monos hay un complejo de templos y un cementerio. Pura Dalem Agung, es el templo de los muertos.
Las fotos son un gran reflejo de lo que vemos, hay pocas palabras que expliquen mejor lo que vemos.
Los vigilantes se encargan también de dar de comer a los monos y permitir por algunas rupias que los monos se posen en sus cabezas.
Cuando ya nos íbamos pasó lo inesperado, un macaco vio en mi bolso un pequeño monito y quiso apoderarse de él. ¡Menudo susto!
Todo se quedó en una anécdota que contar, aunque mi monito quedó destrozado, baboseado y en una papelera del Bosque de los Monos.
Una tarde de lo más divertida dan paso a un baño en nuestra bonita piscina en el hotel y muchas risas contando lo ocurrido en el Bosque y una cena un tanto europea con unos sandwich en un entorno muy balinés.
Las fotos y comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Monkey Forest, Ubud. Bali, agosto de 2018.
Praga, mi gran descubrimiento y punto final a un viaje estupendo por República Checa que tuvimos la suerte de realizar el verano pasado (2017). Entre el viaje a Viena, los días de Parador y Balneario, de Así es Bali, de casa rural y de camping en la playa y las escapadas del invierno he dejado apartado Praga y eso no puede ser, porque para mi fue mágica, especial… Un lugar donde seguro he de volver.
En mi lista de ciudades favoritas que lideraba Paris, Praga ha alcanzado el mismo nivel y en ocasiones creo que más…
Praga es muy sencilla en cuanto tarjetas turísticos y transporte, porque la Prague Card incluye museos, lugares de interés y transporte público. Nosotros sacaríamos una de 3 días, pero no lo hicimos el día de nuestra llegada, ya que disfrutaremos de esta preciosa ciudad cinco días maravillosos – cuatro noches.
Por eso el primer día sacamos un billete normal, que no recuerdo si era para todo el día: niños 12 coronas checas, adultos 24 coronas checas.
Después del primer momento de dejar las cosas en el hotel y que nuestra guía durante las rutas de senderismo nos mareara un poco en el metro, conseguimos llegar a la Plaza Wenceslao, dentro de lo que se conoce como «Ciudad Nueva».
Una vez que ya estuve centrada y sabiendo dónde estábamos, comencé a VER la plaza.
Es una plaza para recorrerla de arriba abajo, fijándose en los detalles de cada edificio y de las calles que salen de ella hacía otros sitios de la ciudad.
En esta Plaza hay una oficina de turismo donde poder comprar las (parece un Kiosco) Prague Card, que compramos para 72horas desde el día siguiente.
La tensión de la llegada, el descubrir de la Plaza, comprar 7 tarjetas…. llegó la hora de comer. Buscamos un sitio que llevábamos visto para ir. De la plaza sale la CalleVodickova.
Queríamos comer en Novomestský Pivovarhttps://www.npivovar.cz/cz/ y así poder comer codillo, gulash, dumplins (esa especia de pan blando) y como no, seguir con la degustación de la estupenda cerveza checa.
Comimos en una terraza arriba del todo y era un sitio muy bonito y no muy caro, Praga es una ciudad muy asequible en cuestión de precios.
Salimos encantados de nuestra primera comida en Praga y nos fuimos camino de la siguiente parada: la Plaza de Carlos IV. Como somos unos enamorados de las placitas y de los cafés, encontramos entre la calle Vodickova y el Ayuntamiento Nuevo, una de esas plazas en las que no tienes más remedio que quedarte un rato y disfrutar de un capuchino.
Unas bonitas esculturas colgantes decoraban la plaza.
Así teníamos fuerza para subir a la Torre del Ayuntamiento de la Ciudad Nueva, cómo sabíamos que no podríamos subir a la Torre del Reloj del Ayuntamiento Viejo, decidimos subir a ésta. Cual fue nuestra sorpresa que la vista nos pareció un regalo.
El edificio ya existía en el siglo XIV y la torre se añadió en el XV. Fue juzgados, prisión y actualmente acoge eventos culturales.
La Plaza de Carlos IV, grande y arbolada nos espera debajo poco transitada.
Bajamos por la Calle Resslova, viendo numerosas fachadas señoriales.
En el lado de la derecha está la Iglesia de San Cirilo y San Metodio, Lugar donde se escondieron los paracaidistas checos que asesinaron al nazi Reinhard Heydrich y al verse rodeados por las tropas enemigas, decidieron quitarse la vida. Se puede visitar la cripta, aunque nosotros no llegamos a entrar.
Al final de la calle Resslova ya se puede ver un poco La Casa Danzante. La próxima vez que vaya fijo que subimos a su mirador y cenamos en su restaurante Ginger & Fred. El edificio representa a los dos bailarines de Holliwood, Ginger Rogers y Fred Adstaire.
Cuando viajas con niños, en nuestro caso ya con adolescentes es muy importante que ellos también elijan qué quieren ver o qué quieren hacer. Por eso nuestros 3 adolescentes tienen la genial idea de montar en los pedales del Río Moldava.
Como veis fue todo un acierto, la vista de Praga desde el Río Moldava, ¡es preciosa! Tuvimos una imagen de Praga que estábamos menos acostumbrados a ver. Todavía nos queda mucha Praga: el Castillo y sus alrededores; su Ciudad Vieja; el Barrio Judío; ver una obra de teatro negro y sobre todo disfrutar de sus tópicos más típicos como su famoso Puente de Carlos.
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En esta ocasión voy a enseñar uno de los hoteles que más me gustaron de Bali, Rama Phala Ubud. Sería el 2º hotel en nuestro viaje por Bali. En él dormiríamos 2 noches.
El hotel está a unos 5 minutos andando del «Monkey forest» y a 15 minutos del Palacio Real y todo el centro de Ubud, vamos que su ubicación era muy buena.
La entrada del hotel está en medio de una calle grande, todo lo grande que puede ser una calle de Ubud, con todas las alcantarillas levantadas y la calle en obras, poniendo cables de luz en farolas … Con tramos de calle en las que teníamos que salir a la calzada con el riesgo que eso conlleva por las motos y coches que pasan constantemente. No hay semáforos, y los pasos de peatones, exiten, pero… El tráfico es regulado por personal de los hoteles que se pone en medio de la calle con una señal para que pasemos… Así es Bali.
Pero cuando llegas a esa entrada (un espacio donde están las furgonetas que llevan a los turistas), no parece que vayas a encontrar en su interior un remanso de paz. Una vez que subes unas pequeñas escaleras a su recepción todo cambia…
En cada escalón hay flores de Bali adornando las escaleras. Nos reciben con un refresco de ginger fresquito en un precioso vaso con una flor de Bali de adorno. ¡Ummm lo puedo saborear!
De allí salen otras escaleras que nos conducen como a un pueblecito con casitas y un agradable olor a incienso en todo el recinto.
Nuestra casita nos acogerá durante 2 noches y también será donde sentimos una replica de un terremoto que pasó en el mar, pero nada importante y sin ninguna consecuencia. (Teniendo en cuenta el terremoto que pasó en Lombok unas semanas antes)
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Todos los días al despertar una joven balinesa se encargaba de poner una ofrenda en cada entrada de las habitaciones y en distintos puntos del camino. ¡Me encanta!
El hotel cuenta con un spa, no tenían hueco para que nos dieramos un masaje los 5 (a la misma hora), un centro de Yoga, su pequeño templo y un restaurante, que nosotros no probamos, porque había tantos sitios en Ubud, que preferímos cenar en la ciudad.
Algunas de las habitaciones debían ser «villas» por lo bonitas de las puertas, típicas de las zonas sagradas de los templos.
La zona de la piscina era una de las más bonitas, con cama balinesa incluida.
Aunque mi foto preferida de la piscina es la que pongo ahora. Así sentí yo Bali.
Las fotos y comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Bali. Agosto 2018.
De Sanur a Ubud hay menos de 30Km, pero hay que tomarse con calma el trayecto, seguimos reforzando nuestro karma, porque aunque hay bastante tráfico nadie pita, nadie se enfada, solo hay ofrendas para que los espíritus protejan los puntos peligrosos del camino. Nosotros que no conducíamos, disfrutamos de la vista.
Cerca de Denpasar fuimos a un taller de la realización de la famosa técnica de Batik, donde pintan la tela a mano. Nos hace especial ilusión porque queríamos comprarnos Sarong. Esa prenda de vestir que usan hombres y mujeres en Bali para entrar en los templos.
Así tendríamos un recuerdo de nuestro viaje, y el sarong lo podemos utilizar de muchas maneras.
Pande, nuestro guía nos fue contando el proceso tan interesante del batik. Vimos como se pintaba a mano las telas, que se puede llegar a tardar meses en pintar una complicada y que por el tipo de pintura, podemos lavarlas en nuestras lavadoras, sin problema de que se borren los dibujos.
Viendo el trabajo valoramos más todo lo que vemos en la tienda y cada uno nos compramos nuestro sarong teniendo en cuenta nuestros gustos.
Después de esta visita y de nuestra compra, parece que vamos a ser buenos compradores y nos lleva Pande a una fábrica de plata, aquí no tienen tanta suerte al vender, aunque ponen mucho empeño en enseñarnos sus productos. Se ve muy poco como se trabaja la plata, solo es una tienda sin más, y eso no llama nuestra atención la verdad, y eso que a mi especialmente me encanta.
Lo que sí llama nuestra atención es la entrada de la tienda, son los adornos típicos balineses y las bonitas flores.
Así recorrimos el camino a Ubud y teníamos toda la tarde libre, así que dejamos las cosas en nuestro hotel, (ya haré una entrada para enseñaros fotos) para irnos a comer y tener que elegir nuestra primera comida balinesa.
Desde luego aprendimos que tenemos que avisar desde el principio a pedir las comidas NO PICANTES. Probamos la cerveza más conocida en Bali Bintang, que ya nos acompañará todo el viaje.
¡Puedo saborearla en este momento…!
Las fotos y comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Bali. Agosto 2018.
Así es Bali… Sigue rondando en mi cabeza cada día desde que volvimos hace ya dos semanas y lo hace con fuerza, no puedo dejar de pensar en el «País de la Sonrisa». Este viaje ha intensificado en mi, todavía más, las ganas de conocer «el mundo». Me cuesta darme cuenta de que tendré que esperar bastante para el próximo viaje.
No hay nada mejor para combatir las ganas de viajar, que escribir sobre viajes, así que eso toca ahora, poner en orden las ideas de este gran verano y hacer de «contador de historias» (como dice Paco Nadal) y de enseñar lugares.
Bali comienza a hacerse realidad cuando sobrevolábamos Dubai, nuestra escala hacia Denpasar, y tenemos que pasar casi 7 horas en el aeropuerto enorme de Dubai.
Es ahí cuando somos conscientes de que hemos recorrido medio mapa del mundo, que estamos al lado de Australia y que la isla a la que vamos, es un punto no muy grande en el Océano Índico.
Cuando llegamos al aeropuerto de Denpasar empezamos a sentir Bali, movimiento constante, caos, personas que van y vienen, colores vivos, olor a incienso… Pero a pesar de que todo eso puede parecer agobiante, nos provoca buenas vibraciones, será el «karma» que empieza a apoderarse de nosotros.
Un aeropuerto poco convencional, bueno ¡esto es Asia!, nos lleva a una ciudad, Denpasar, caótica en el tráfico, partiendo de que se conduce por la izquierda y cientos de motos circulan por todos los sitios y sin embargo todo parace organizado. (¡¡¡Se nota que es mi primer viaje a Asia!!!).
Nuestra furgoneta de Asian Trails con Pande como nuestro guía nos lleva a una localidad cercana a Denpasar, Sanur, y es allí donde pasaremos nuestra primera noche en Indonesia, nuestra primera noche en Bali.
Nuestra habitación está en una planta baja con acceso a la piscina, ¡así que encantados! También vemos por primera vez una señal de hacia donde dirigirse si ¡hay un tsunami! Las veremos por todo Bali.
Esa fruta preparada en la habitación, con tanto desfase horario (6 horas más que en España), y nuestra primera cerveza en Bali, nos viene estupendamente para una cena ligera.
Por la mañana tendríamos hasta media mañana para descubrir Sanur y las instalaciones del hotel, si tenemos en cuenta que en Bali amanece sobre las 6 de la mañana y que a las 9 estamos más que listos, tenemos mucho tiempo hasta que nos recojan a las 12.
Primero queremos acercarnos a la playa, a unos 5 minutos del hotel y en la misma calle. Nos vamos dando cuenta de la cantidad de pequeños templos que hay, de por qué a Bali se la llama también, «la isla de los mil templos».
Cientos de motos nos rodean, ¡tenemos que ir con un cuidado tremendo por la calle! También bastantes mochileros quieren coger los barcos que les llevarán a Lembongan en Nusa Penida, para tener otra visión de la isla (nos quedamos con las ganas de ir).
Nos damos cuenta de que las playas no son lo que más nos va a gustar de Bali, pero ya íbamos mentalizados con eso.
Tenemos casi 2 horas hasta que nos recojan y nos vamos al hotel a disfrutar un poco de la piscina.
Nuestro viaje comienza con fuerza y con mucha ilusión nos ponemos maleta en furgoneta dirección Ubud… Aunque esa ya será otra historia.
Las fotos y comentarios son de Imagina y Vive Tu Viaje en Bali. Agosto 2018.
Así es Bali… es como iba publicando nuestras fotos en Instagram y en Facebook, no encontraba otras palabras para ir poniendo en las fotos. Bali es… templos, arrozales, colores intensos, olores penetrantes, sabores únicos, preciosas puestas de sol, tradiciones arraigadas,… TODO ESTO ES BALI.
En esta semana, una persona me hacía una pregunta importante: «¿Qué te has llevado de Bali? y después de pensar en todas las cosas que he puesto antes, me quedo con una sin ninguna duda: la sonrisa verdadera y profunda de las personas. Eran capaces no sólo de contagiar su sonrisa, además conseguían que sintiera calma, una calma muy placentera, disfrutando intensamente de su felicidad sincera y sencilla e intentando llevar a mi propia vida una palabra que ellos llevan en el alma: Karma.
Karma esa palabra que nos suena a exótico, a místico y que para ellos es su día a día… y que a nosotros nos cuesta tanto llevar a la práctica…
Yo me he traído en mi maleta mucho karma, para sentirlo realmente y poder hacer que sea también en mi vida una realidad.
Me da miedo pensar que sólo pueda ser la emoción de después de un viaje, y que tras un tiempo envuelta en una rutina, se me olvide…
Poco a poco, en las pequeñas cosas, en los detalles, en los momentos del día a día, en el compartir con los otros, es donde quiero que perdure el regalo tan emocionante que he recibido de Bali…
Después de esta breve introducción de mi viaje, de nuestro viaje a Bali, iré escribiendo, con calma nuestro itinerario en La isla de la sonrisa.
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