Día 3, tarde: Basílica de Nuestra Señora de Begoña. Calles y otras iglesias de Bilbao.
Diario de mi viaje: volvemos a estar solos en Bilbao, tres días pasan volando. Me he reencontrado con la ciudad; he descubierto uno de los museos más interesantes y bonitos que he visto, el Guggenheim; he contemplado Bilbao desde su mirador más emblemático; nos hemos empapado de la historia y conocido algunos de los edificios más importantes de Bilbao; aún queda descubrir la Basílica de Nuestra Señora de Begoña.
Desde la Alhondiga vamos andando hasta el Casco Viejo y todavía seguimos encontrando edificios preciosos que llaman nuestra atención como el Teatro Campos Elíseos Antzokia, edificado entre dos dos primeros años del siglo XX. Encontramos otros los atrapamos en una foto y nos tomamos un café y un rico zumo.
Así llegamos al Casco Viejo a la Plaza de Miguel de Unamuno, allí está el ascensor que por 0,45€ nos subirá a Begoña. Se puede ir andando, pero como hay una cuesta con tramos de escaleras preferimos hacerlo de bajada.
El ascensor te deja a unos 5 minutos de la basílica, en la colina de Artagan, puedo imaginarme como suben los peregrinos buscando un espacio de paz y de recogimiento.
El Santuario es también conocido cariñosamente como «la Amatxu», Su estructura actual, de estilo gótico, alberga la venerada talla medieval de la Virgen de Begoña, patrona de Bilbao y de Bizkaia, además posee un conjunto artístico que combina vidrieras, retablos y obras de distintas épocas. Hoy es un símbolo espiritual y cultural profundamente ligado a la identidad de Bizkaia.
Puede que haya conseguido indulgencia durante 100 días (ver foto 2 del carrusel que está encima de estas letras). Estamos como una hora dentro y en su exterior y empezamos la bajada. Tengo que decir que es un paseo muy bonito.
En esta bajada que parece idílica, lo fue hasta llegar casi a la plaza de Unamuno, porque en un momento en el que los turistas parece que han desaparecido, un joven cuya nacionalidad no viene a cuento, quería entablar conversación con nosotros con el claro objetivo de robarnos el reloj con la técnica «te doy la mano y te lo quito» vete tu a saber cómo. Si tú que estás leyendo piensas que no sería para tanto, tengo que decir que como no le dimos la mano y nos fuimos muy rápidamente, él nos adelantó y en la plaza se encontró con otra persona y empezaron a seguirnos… en fin fue un momento de bastante angustia, (en los viajes a veces pasan cosas que no son tan buenas), después de jugar al despiste y no con poca dificultad conseguimos perderlos de vista, pero estábamos para pocas visitas… Nos metimos en la Catedral de Santiago por eso de acogernos «a sagrado» (como en la Edad Media).
Con el susto en el cuerpo pero un poco más tranquilos decidimos ir andando por el paseo que lleva al Guggenheim e intentar poder fijarnos en otros detalles, inevitablemente miramos para atrás de vez en cuando…
Bueno una experiencia mas que un tiempo después me he dado cuenta, no he olvidado… Dejamos atrás el Guggenheim, ya nos despedimos de él y de esa zona para buscar un lugar donde picar algo y volver a nuestro hotel a preparar la maleta, volvemos a casa al día siguiente después de comer y tenemos que dejar todo listo por la mañana.
Día 4, mañana: San Antón y el último paseo.
Se queda todo preparado en la recepción del hotel para cuando lleguemos cojamos la maleta y al aeropuerto. Nos queda toda la mañana para llevarnos un buen sabor de boca de Bilbao. Regresamos a la iglesia de San Antón, esa que estaba al lado del Mercado de la Ribera y que solo vimos por fuera en el free tour, en ese artículo hablo un poco de su historia. Ahora enseño un poco el interior.
Su pórtico es renacentista, su campanario barroco y el resto de la iglesia gótico. Su interior, debido a las constantes inundaciones e incendios es bastante sobrio, ya que muchas de sus obras de arte se han perdido. Son importantes sus bóvedas de crucería, el retablo del altar mayor y las pinturas de Ignacio García Ergüin, pintor bilbaíno muy importante que también ha hecho murales para el Athletic Club.
Ya que estábamos cerca del Mercado de la Ribera, nos tomamos un rico café en uno de sus bares.
Solo nos queda una cosa antes de irnos a casa y es ir al bar El Globo para comer su famoso pintxo de Changurro. Bueno y otros que llamaron nuestra atención…🤣😉
Regresamos a Madrid con algún sentimiento encontrado por todo lo sucedido, pero tengo claro que seguro volveremos…
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Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Bilbao. Puente de Mayo de 2023.
Diario de mi viaje: es nuestro tercer día de viaje en Bilbao, el último para nuestros amigos, se irán a Barcelona a media tarde. (Aquí nuestro primer y segundo día).
Día 3. Free tour por la ciudad. Alhondiga. Basílica de Begoña. Catedral de Bilbao.
Nos encontramos en nuestro hotel con nuestros amigos para ir juntos al Teatro Arriaga, que es donde comienza el Free Tour que hemos reservado. Es 1 de mayo y hay manifestación. Antes de empezar nos da tiempo a fijarnos en los pequeños detalles que hacen de Bilbao una ciudad muy bonita.
(Algunas de las iglesias que visitamos en el free tour también las veremos por la tarde nosotros solos).
En la visita conocemos datos interesantes sobre el teatro. La segunda parada es en el cercano Parque del Arenal, donde hay un precioso Kiosco, realizado por el mismo arquitecto que el Mercado de la Ribera: Pedro Ispizua. Está inspirado en una concha y está considerado lugar de interés histórico. Se utiliza actualmente para diferentes eventos.
Nos cuenta un poco el guía sobre el exterior de la iglesia Nicolás de Bari, (nosotros la visitaremos por la tarde con más detalle, pero lo cuento aquí). Su fachada barroca fue levantada en el siglo XVIII, combinando líneas curvas y una cuidada simetría. Tiene dos torres gemelas que le dan un gran aire monumental. Es un templo de gran importancia para los marineros bilbaínos que llegaban a ella para pedir protección antes de salir al mar.
Su interior es conocido por la riqueza de sus retablos; yo fotografié el retablo del altar mayor dedicado a San Nicolás. Realizado en el siglo XVIII en estilo barroco, fue diseñado por Diego Martínez de Arce, esculpido por Juan Pascual de Mena y policromado por José López Perella. El conjunto, organizado en tres calles y tres niveles destaca por su colorido, la calidad de su escultura y la armonía entre arquitectura y talla.
Vamos directos a la Plaza Nueva, tiene un importante papel en la vida social de Bilbao, está en el centro del Casco Viejo, se inauguró en 1851 después de sesenta y cinco años construyéndose. Tiene un corredor cubierto de arcos de medio punto, es de estilo neoclásico con cinco accesos. El edificio principal (el que tiene el reloj) es la sede de la Real Academia de la Lengua Vasca.
Vamos recorriendo las calles del Casco Viejo, pasando por el Museo de Arqueología, por la Plaza de Miguel de Unamuno, hablándonos de sus pequeñas y grandes historias.
Así llegamos a la Catedral de Bilbao, dedicada a Santiago. Impone con su silueta gótica, elegante y afilada, en pleno Casco Viejo. Su torre, visible desde varias calles del entorno, es como un faro urbano que guía al visitante hacia la plaza. La fachada combina la verticalidad típica del gótico con detalles delicados en piedra, arcos apuntados y un rosetón que anticipa la belleza que guarda dentro.
El interior de la Catedral de Bilbao es uno de los mejores ejemplos del gótico vasco. Presenta tres naves en cuatro tramos, una girola poco habitual en el gótico peninsular y un crucero alineado que no sobresale en planta. Sus pilares robustos, las bóvedas nervadas y los vitrales góticos —con motivos vegetales, geométricos y escenas como la Santísima Trinidad o los Evangelistas— crean un espacio vertical y luminoso. A lo largo de los muros se abren capillas particulares de los siglos XV y XVI, y las recientes restauraciones han recuperado la cota original del suelo del siglo XVIII.
Paseando alrededor del templo podemos apreciar cómo la catedral se integra en el trazado medieval de la ciudad, estrecha y majestuosa a la vez, como si hubiera crecido junto a las calles que la rodean.
Entramos en el Mercado de la Ribera, el mercado cubierto más grande de Europa. La guía nos cuenta su historia diciendo que ocupa el mismo lugar desde el siglo XIV, donde se celebraba el mercado semanal de Bilbao, convirtiéndose en el corazón comercial de la villa. En 1929, cuando el arquitecto Pedro Ispizua (el mismo que el del Kiosco del Arenal), levantó un edificio moderno para su época: funcional, monumental y pensado para la vida urbana de un Bilbao en plena expansión. Su estructura sin columnas interiores, la importancia de la luz natural y la amplitud de sus espacios marcaron un antes y un después en la arquitectura de los mercados europeos.
En el exterior, el edificio combina la solidez de su volumen con una decoración Art Decó ecléctica, conviviendo vidrieras, celosías y elementos ornamentales que le dan carácter propio. El mercado mantiene su esencia histórica después de varias remodelaciones, adaptándose a los nuevos tiempos, convirtiéndose en un símbolo de la ciudad que une tradición, comercio y vida cotidiana junto a la ría.
Justo al lado está la bonita iglesia de San Antón (la veremos al día siguiente, nuestra última mañana en Bilbao). Levantada en el solar de la antigua lonja medieval, junto a la ría y sobre una zona rocosa que marcó el crecimiento de la villa. En este lugar estaba el alcázar y al derribarlo, la iglesia fue consagrada en 1433, es la iglesia más antigua de Bilbao. A lo largo de los siglos, su estructura ha ido incorporando elementos de distintas épocas.
En el exterior, San Antón combina su base gótica con añadidos posteriores que le dan un carácter único. La torre barroca, elegante y reconocible, corona un conjunto que se asienta con firmeza junto a la ría, como si vigilara el puente y el ir y venir del Casco Viejo. El pórtico, las líneas verticales y la piedra clara hablan de un templo que ha sido testigo de la historia de Bilbao, integrándose en su paisaje urbano con una presencia sobria y emblemática.
Tengo claro que este lugar donde se encuentra la iglesia de San Antón y el Mercado de la Ribera es uno de los rincones más bonitos de Bilbao.
Nuestra guía nos cuenta una última curiosidad en esta visita y es sobre el Puente de San Antón. Nos dice que es uno de los símbolos más antiguos y queridos de Bilbao, por eso aparece en su escudo oficial, tuvo un papel decisivo en el nacimiento y desarrollo de la villa. Desde la Edad Media fue el principal acceso a Bilbao, también para los que seguían la ruta costera del Camino de Santiago.
El primer puente que está documentado fue de madera, ya existía en 1334, y en 1463 fue sustituido por otro de piedra con dos arcos de estilo gótico. A lo largo de los siglos sufrió riadas, derrumbes y reconstrucciones. El puente actual es del siglo XX.
El free tour termina y llega el momento de comer, como siempre en este viaje unos ricos pintxos.
Nuestra tarde comienza en un lugar poco conocido, pero que es increíble y no puedes perderte, la Alhondiga. Es un centro cultural y deportivo, “Azkuna Zentroa”. Fue construida a comienzos del siglo XX como almacén municipal de vinos, un edificio industrial emblemático del Ensanche. Tras décadas de uso y un largo periodo de abandono, fue completamente transformada en el siglo XXI en un centro cultural y de ocio, gracias al proyecto de renovación del diseñador francés Philippe Starck, que mantuvo la estructura original y la reinterpretó con un lenguaje contemporáneo.
En su interior hay una sala de exposiciones, un auditorio, una piscina cubierta (se pasea debajo de ella teniéndola como techo, viendo a las personas nadar), salas de cine y un restaurante.
Lo que verdaderamente llama la atención del interior de la Alhondiga son sus originales columnas, 43 para ser exactos. Diseñadas también por Philippe Starck, cada una de ellas tiene su propio diseño, combinando a la perfección con el espacio.
Starck convierte la planta baja en un museo de arquitecturas posibles, donde lo clásico, lo exótico y lo contemporáneo conviven sin esfuerzo.
La Alhondiga guarda todavía otro secreto, su azotea. Subir a ella es como cambiar de escena, dejamos las columnas teatrales y pasamos a un espacio abierto y lineal, con Bilbao a nuestro alrededor.
Parece que va llegando el momento de despedirnos y nos cuesta, no queremos, alargamos ese momento un poco más disfrutando de un estupendo café en su restaurante en la planta baja.
Unas divertidas fotos en el exterior de la Alhondiga hacen que la despedida sea un poco menos dura. Queda pensar en el siguiente viaje juntos: Donostia.
Ellos tienen unas cuantas horas para llegar a Barcelona y a nosotros nos queda toda la tarde de este día y la mañana siguiente.
Como no quiero saturar lo cuento en el siguiente artículo. Todavía nos queda a nosotros visitar la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, detenernos algo más en alguna de las iglesias de las que hablo arriba, pero sobre todo seguir callejeando en esta bonita ciudad.
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Diario de mi viaje: después de un estupendo desayuno en nuestro hotelNH Collection Villa de Bilbao, salimos al encuentro de nuestros amigos (ellos están en otro hotel) y así empezamos nuestro paseo en dirección al primer objetivo del día.
Día 2. Mañana en el Museo Guggenheim.
El paseo nos lleva por la ría del Nervión casi desde donde está el Estadio San Mamés hasta el Museo. Está nublado y salimos con paraguas, a lo mejor llueve, hace tiempo que no nos vemos, seguimos poniéndonos al día y no nos importa demasiado el cielo gris. No hace frío y la mañana está agradable para pasear.
Creo que pasear en paralelo por la ría es imprescindible en los dos sentidos, cuando te encuentras el edificio del Guggenheim es como decir, ya estoy, por fin.
El exterior del Museo Guggenheim es una de esas arquitecturas que te envuelven antes incluso de cruzar la puerta. Sus volúmenes curvos parecen desplegarse como pétalos metálicos alrededor del gran lucernario en forma de flor que corona el edificio, uno de sus rasgos más reconocibles. Pasearlo por fuera es descubrir cómo cada ángulo ofrece una silueta distinta, cómo el titanio cambia con la luz y cómo el edificio dialoga con la ría, con la ciudad y con nosotros, que nos acercamos sin prisa.
Frank Gehry imaginó un edificio capaz de transformar un lugar, y en Bilbao lo consiguió. Su diseño abraza el Puente de La Salve y lo convierte en parte de la obra, mientras que las esculturas que salpican el perímetro hacen que el arte empiece mucho antes de entrar. Caminar por este entorno es sentir cómo la ciudad se reconcilia con su pasado industrial y se proyecta hacia un futuro creativo y luminoso.
Tenemos las entradas sacadas y hemos llegado con tiempo, decidimos estar por la parte más cercana a la ría viendo el increíble exterior del edificio y las obras que se pueden ver allí mismo, (el edificio ya es en sí mismo una obra de arte).
El gran árbol y el ojo de Anish Kapoor, son 73 esferas reflectantes sobre tres ejes. Cuando estás en esa posición y ves el Puente de la Salve, piensas que la estructura roja pertenece al puente, pero no, es otra de las obras de arte para el museo, se llama Arcos Rojos de Daniel Buren, colocada en el decimo aniversario del Museo.
Mamá, la imponente araña de Louise Bourgeois, nos espera con una presencia que impresiona y conmueve a la vez. Sus patas larguísimas se elevan como un refugio y una amenaza, recordándonos esa dualidad de la maternidad que la artista quiso explorar: la protección y la fragilidad, el cuidado y el miedo. Bajo su sombra, uno siente una extraña calma, como si la escultura nos invitara a entrar en su mundo y observar el nuestro desde otra perspectiva. Su presencia es tan elegante como impactante, y se ha convertido en una de las obras más fotografiadas del entorno del Guggenheim.
El interior del Guggenheim es casi una coreografía de luz y curvas (me recuerda muchísimo a la Casa Danzante también de Frank Gehry en Praga). Al cruzar el Vestíbulo, el Atrio se abre como un gran espacio diáfano donde los volúmenes curvos se elevan y se entrelazan, conectando interior y exterior a través de enormes muros de vidrio y un lucernario cenital que baña todo de claridad. Las pasarelas suspendidas, los ascensores de titanio y cristal y las escaleras que se retuercen suavemente crean un juego de alturas que invita a mirar hacia arriba, como si el edificio respirara.
las galerías se despliegan alrededor de este Atrio central. Algunas salas son más clásicas, de líneas rectas y silenciosas; otras se abren en formas orgánicas e irregulares que parecen hechas a medida para obras de gran formato. Para mi, esa mezcla de formas convierte la visita en un recorrido no solo arquitectónico, también es emocional.
La primera gran instalación con la que nos encontramos es La Materia del Tiempo de Richard Serra. Es la reina de la sala más grande del museo. Caminar entre sus paredes de acero patinable, hace sentir vértigo. El material con el paso del tiempo puede cambiar de color debido a un proceso de oxidación.
En una sala más pequeña hay unas maquetas y toda la información de lo más interesante para descubrir al completo para toda la instalación.
Desde aquí puedes salir a una terraza pequeña con vistas al Puente de la Salve, hay además una escultura de Chillida, Abrazo XI.
En uno de los recovecos del vestíbulo aparece la instalación de Jenny Holzer, Instalación para Bilbao.
Utiliza el lenguaje como forma de expresarse a modo de carteles publicitarios.
Llegamos a una de las instalaciones – obras que más me gustaron y es la de Yayoi Kusama: Sala de espejos del infinito – Deseo de felicidad para los seres humanos desde más allá del universo.
¡Me encanta! ¡Me encantaría ir a ver su museo en Japón!
Mar creciente de El Anatsui. Muestra una pieza de gran tamaño de aluminio y alambre de cobre.
Tulipanes de Jeff Koons. Ramo de flores como si fueran globos.
El Museo también cuenta con una obra de Mark Rothko y una obra Sin titulo. La pintura está hecha para verla desde muy cerca, para que parezca que la obra pueda expandirse y que sobrepase los limites.
Lo profundo es el aire, de Eduardo Chillida. Pieza realizada en alabastro. Ambrosia, Antoni Tàpies.
Tuvimos la suerte de poder ver una exposición de Oskar Kokoschka. Un rebelde de Viena. Me teletransportó a mi viaje a Viena.
También vimos una exposición de Joan Miró.La realidad absoluta.
Otras obras que pudimos ver en el momento de nuestra visita:
Podríamos estar todo el día dentro del Museo Guggenheim, pero hay que seguir disfrutando de la ciudad. Cuando salimos fuera del museo, se habían ido las nubes, había un hermoso sol y decidimos picar algo en la calle escuchando a un grupo que tocaba jazz, fue ¡un momento perfecto!
Después de esta parada rápida, pero intensa subimos por las escaleras que suben a la parte de arriba del Museo para encontrarnos con otro gran protagonista del Guggenheim: Puppy del polémico Koons.
Desde aquí hemos planeado ir al Mirador de Artxanda, pero para eso tenemos un paseo todavía y una subida en funicular.
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“Volver a Bilbao fue como abrir un libro que creía recordar… y descubrir que aún tenía sorpresas.” Y quizá por eso este viaje tenía algo de especial desde el principio. En nuestro afán de querer ser originales viajando, no tuvimos mejor suerte que encontrar en nuestro camino, unos buenos amigos de Barcelona y decidir descubrir con ellos diferentes lugares. Dentro de la geografía española, el País Vasco. (Es estupendo decir cuando nos preguntan en las oficinas de turismo o en los hoteles: Barcelona y Madrid, juntos en País Vasco) y aunque ya hemos estado con ellos en Donostia y algunos de sus alrededores, esta tradición comenzó en Bilbao, nuestro primer Puente de Mayo juntos. (También hemos compartido con ellos un viaje maravilloso a República Checa).
Día 1: Reconociendo el terreno
Diario de mi viaje: nuestros amigos llegan en coche desde Barcelona y nosotros en avión desde Madrid, tenemos toda la mañana y un poco de la tarde para ir descubriendo Bilbao. Lo primero que tenemos que hacer es llegar al centro y a nuestro hotel desde el aeropuerto. Yo estuve hace tantos años que no lo reconocí, fue como una nueva primera vez.
Traslado aeropuerto – Bilbao: en la zona de llegadas hay un puesto de la empresa Bizcaiabus en el que puedes comprar el billete sencillo u ocasional, a nosotros nos costó 3€, pero ahora cuesta 4,5€por trayecto y persona. El Nº del autobús es A3247. Se coge muy cerca de la salida de la terminal, está señalizado. El trayecto dura unos 25 minutos hasta la ciudad, salen cada 15 o 20 minutos depende de la temporada, con paradas en Gran Vía 79, Plaza Moyua Osaguna/Hacienda y Alameda Recalde 11.
A nosotros nos venía bien bajarnos en la parada Gran Vía 79, ya que nuestro hotel es el NH Collection Villa de Bilbao, (vamos a todo lujo en esta escapada🤣🤣), esta a 2 minutos andando, a unos 130 metros.
Nos pareció su ubicación bastante buena, a menos de 1Km delMuseo Guggenheim, del Teatro Arriaga y la Catedral de Bilbao a menos de 2Km, de la Basílica de Nuestra Señora de Begoña a menos de 3Km.
Nuestra habitaciónSala Superior, preciosa, comodísima con todos los detalles, pero ya sabemos que lo de las vistas bonitas no es lo nuestro😭… Bueno las vistas ya las tenemos cuando salimos a la ciudad, la verdad es que estuvimos bastante poco en la habitación (sí disfrutamos del regalito que nos dejaron😍).
Teníamos incluido el desayuno de tipo buffet con mucho de todo para elegir, así que salíamos todos los días (tres días, porque el primero no desayunamos) con las pilas bien cargadas para caminar la ciudad.
Eso sí, esta primera mañana con calma para esperarles y empezar a descubrir Bilbao juntos los cuatro.
Nosotros hacemos una primera parada en la preciosa Plaza de Federico Moyúa, también llamada Plaza Elíptica. Construida en los años 40 y restaurada en el año 1997, recuperando varios de sus elementos originales como la fuente (lo que me gusta a mi una fuente😉). No puedes dejar de observar el Palacio Chavarri, es quizá el más bonito de la plaza. Actualmente es la sede del Gobierno Civil. Si te fijas bien te darás cuenta de una singular peculiaridad: todas las ventanas del edificio SON DIFERENTES😲
Cogemos la larga calle Diego López de Haro, para llegar al famoso Teatro Arriaga, inspirado en la Ópera de París, lleva el nombre de un músico de la ciudad conocido como el Mozart hispano. Sufrió bastantes daños en la inundación que hubo en 1983, (en nuestra visita veremos lugares que hacen referencia a esa inundación). Aquí comienza el Casco Viejo de Bilbao.
Justo enfrente y al otro lado de la ría, está la antigua estación de tren Bilbao – Santander La Concordia. Su estilo modernista de 1902 llama la atención, hoy en día es la estación de cercanías y media distancia.
Seguimos el paseo de la ría y llegamos al original Mercado de la Ribera, conserva poco del antiguo mercado de abastos de la ciudad, pero sí es un estupendo mercado gourmet donde empezar a degustar sus riquísimos pintxos, de echo, hay una excursión que te lleva de pintxos.
Pasear por esa zona del mercado, de la Iglesia de San Antón, cruzar al otro lado de la ría y disfrutar de un café (o una cerveza) contemplando la vista, es una maravillosa forma de recorrer el terreno.
Cruzamos de nuevo la ría ya hacía el Casco Viejo, para comer algún pintxo y hacer un poco de tiempo hasta encontrarnos con nuestros amigos. y en una plaza nos encontramos un grupo de dantzari ¡qué bonito y qué bien lo hacen!
Elegimos el Bar Urdiña en la Plaza Nueva y desde luego no nos va nada mal… 😉☺️
Atravesamos el Puente de Calatrava —el famoso Zubizuri, “puente blanco” en euskera—, esa pasarela elegante que Santiago Calatrava regaló a Bilbao en 1997, justo cuando la ciudad empezaba a reinventarse. Su arco inclinado y sus cables tensados parecen querer levantar la ría con un gesto de danza… aunque la danza, en realidad, la hacían los bilbaínos intentando no resbalar en las baldosas de cristal originales. Y es que a «nadie se le ocurrió» pensar que en Bilbao llueve un poquito.
Las caídas fueron tantas que acabaron cubriendo el suelo con una moqueta antideslizante, rompiendo un poco la estética pero ganando en tranquilidad para quienes lo cruzamos. Aun así, sigue siendo un icono del “nuevo Bilbao”, un puente que conecta no solo dos orillas, sino dos épocas de la ciudad. Y nosotros, que íbamos temblando por si acaso, lo cruzamos sin incidentes camino del concierto… y con muchas ganas de pintxos después.
Estamos preparados para ver al día siguiente Museo Guggenheim y el Mirador de Artxanda, descubriendo bonitos paseos y bonitas vistas de la ciudad.
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Diario de mi viaje: un desayuno potente y madrugador, porque dejamos Ayllón y Segovia para cambiar de provincia y comunidad autónoma (la tercera de este viaje). Vamos a Guadalajara al Hayedo de Tejera Negra, uno de los bosques de hayas más al Sur de Europa.
IMPORTANTE. Hemos tenido que reservar con mucho tiempo el aparcamiento para subir por el hayedo (conseguir un día es más sencillo que el de Montejo), Nos cuesta 4,55€ por el coche, el pago se hace en el mismo momento de hacer la reserva. Aquí te dejo cómo hacerlo. Nosotros vamos a hacer la Senda de Carretas para la que es OBLIGATORIOreservar aparcamiento en OTOÑO y en SEMANA SANTA. Para la Senda del Robledal NO hace falta reservar. La entrada de vehículos por la mañana es hasta la una del medio día. Así que se circula en un solo sentido.
Desde Ayllón vamos directos a Cantalojas y desde allí seguimos las señales al hayedo. Llegamos a una caseta donde debemos enseñar nuestro pase (que se quedan) y el señor súper amable nos cuenta los kilómetros y las características importantes de la ruta.
7 Km hay desde ese punto hasta el aparcamiento, cuando fuimos, estaba en obras y tardamos un poco más de lo que se suele tardar. Aparcamos, nos cambiamos las botas y ¡a disfrutar! Nosotros queremos hacer la ruta Senda de Carretas.
📍Datos técnicos de la ruta: Senda de Carretas
Longitud: 6 km Circular.
Tiempo estimado: el tiempo es el que quieras utilizar, depende si quieres hacer paradas (para fotos seguro) si vas con niños, si quieres comer en algún punto, o de tu ritmo. El tiempo estimado mínimo puede ir de 2 a 3 horas.
Dificultad: fácil, pero el señor de información nos advierte que conviene ir con bastones y que hay una subida dura antes del desvío al mirador de Matarredonda.
Desnivel: 230 m.
Terreno: camino y senda de tierra, pero la subida más dura, con piedras a los lados y camino estrecho. La bajada tiene un tramo con muchas piedras ¡cuidado!
A mi estar allí ya me parece un sueño y aunque el otoño parece que no ha terminado de entrar y no está en su mayor esplendor, es un gusto el camino. Vamos subiendo poco a poco sin grandes pendientes, con tramos en los que vamos al lado del río (seco) y lleno de pizarra, a mi me parece un paisaje muy bonito. ¡Huele a otoño!
El paisaje nos recuerda bastante a los dos a la Selva de Irati o al Señorío de Bértiz en Navarra. Pasamos por una carbonera lo que nos indica que empieza la subida fuerte, que nos había dicho el señor sería de unos 30 minutos y después llegaríamos al Mirador Pradera de Matarredonda y se terminaría la subida.
Tengo que decir que en un tramo de esta subida nos debimos pasar alguna señal porque nunca llegamos al Mirador de Materredonda😭😭 Una pena, tendremos que volver. Teníamos la opción de desandar el camino andado o ir hasta otro desvío para llegar a otro mirador, o bajar para terminar la ruta en el aparcamiento.
Como no habíamos llegado al primer mirador y el señor de información nos recomendó que también fuéramos al mirador del Hornillo y que luego volviéramos al camino de bajada, y ahí sí que fuimos.
El camino precioso y lo mejor fue que pasamos por una zona en la que estábamos solos pisando las hojas y llovían hojas, un momento realmente bonito.
Sales del bosque para llegar a un camino forestal que lleva a Catalojas en 11 Km y enseguida ves el mirador que mira a la otra parte del Hayedo.
Regresamos a la senda principal y desde allí directos al aparcamiento, parece que va a llover. Hay una parte de la bajada que se hace dura porque hay mucha piedra y tenemos que ir muy pendientes del suelo. Empieza a chispear cuando ya vemos los coches.
Una fila de coches vamos saliendo del Parque Natural, la entrada de coches de la mañana es hasta las 13h, por lo que nadie vendrá en dirección contraria), eso está muy bien organizado. (No sé como será cuando no sea obligatorio reservar el aparcamiento).
Empieza a llover con bastante intensidad, llegamos a Cantalojas a las 15:30 para ver si podemos comer en el bar, no somos los únicos, por eso se deben llevar las manos cuando ven a tanto caminante para comer, pero la lluvia ha hecho que todos queramos resguardarnos. Diluvia… Y nos dan de comer. ¡Qué rico nos sabe todo!
Nos tratan fenomenal, no pasa nada por llegar a esas horas, deben estar acostumbrados y una sonrisa y buena comida es lo que nos ponen en el Hostal El Hayedo. En el pequeño salón tienen una mesa para nosotros al lado de una ventana, donde vemos que sigue diluviando, así que disfrutamos de la comida, porque ya toca regresar a casa y últimamente no me sientan bien las vueltas… Me pongo de mal humor, sobre todo si veo que voy a tardar en volver a salir de viaje.😖🤐😤😭🤬
Para no terminar triste-enfadada tengo que decir que ha sido una bonita escapada de otoño, llena de lugares que quería conocer desde hace muuuuucho tiempo.
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Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en el Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara. 13 de octubre de 2025.
Diario de mi viaje: el día está siendo muy bonito, después de haber estado en dos lugares muy deseados: el Hayedo de Montejo de la Sierra y la Chorrera de los Litueros, (los dos en la Comunidad de Madrid) ponemos camino a Ayllón (Segovia), destino para nuestra escapada de otoño, para hacer más completo el día, paramos en Santa María de Riaza (también Segovia). Se encuentra a una media hora del Puerto de Somosierra (donde está la Chorrera) por la N-110.
Al llegar nos encontramos que la Iglesia de la Natividad de Santa María de Riaza está en la parte más alta del pueblo, (solo cuenta con 52 habitantes censados). Hay un pequeño aparcamiento y un jardín que nos separa del templo.
Es una iglesia muy grande y muros de sillería, conserva bien su estilo románico en general, menos por la parte donde el ábside queda tapado por la sacristía, por eso solo pueden verse dos de las tres ventanas que tiene. Son arcos apuntados (poco comunes en el románico segoviano), las columnas tienen motivos vegetales. Tiene una espadaña muy voluminosa de estilo barroco en los pies de la iglesia.
Creo que lo que más llama la atención es su galería porticada, con ocho arcos de medio punto, tres a un lado y cinco al otro del arco de entrada.
No podemos entrar a ver más de cerca su puerta, (esta iglesia solo se abre cuando hay culto), tenemos que conformarnos con verla detrás de las rejas y la red de alambre que hay. Tiene cinco arquivoltas con diferentes motivos. Los capiteles están muy deteriorados, pero se puede intuir algún león, ángeles, hojas, piñas y unos personajes que parecen que luchan.
Como no se puede entrar en su interior, nos perdemos su pila bautismal visigoda del siglo XIII y unas pinturas hechas en tablas de un gótico muy inicial. Pero sí que podemos disfrutar del exterior, así que ¿por qué no hacerlo?
Este día es el idóneo para demostrar que el camino es el verdadero viaje, aunque no nos engañemos, también es estupendo llegar al lugar de destino final y ese lugar (en este viaje) es Ayllón.
Ayllón (Segovia).
Ya en Ayllón, en pleno corazón de la Plaza Mayor, tenemos nuestro hotel, Hotel Ayllón Boutique, es un alojamiento que encaja a la perfección con la esencia tranquila (pero «con vida») y elegante de este pueblo segoviano. Su ubicación no puede ser más privilegiada: asomado a la plaza principal y con una segunda entrada por una pequeña plazuela posterior, el hotel se integra con naturalidad en la arquitectura tradicional del casco histórico. Su bar es uno de los más populares del lugar.
El interior sorprende por su cálida modernidad. Uno de los rincones más especiales es su patio exterior, un espacio perfecto para relajarse cuando el tiempo acompaña. El hotel dispone también de zonas comunes donde se sirve el desayuno y donde es posible comer o cenar en su fantástico restaurante, que ofrece una carta cuidada y un ambiente íntimo, que por supuesto también probamos.
Las habitaciones, decoradas con mimo, combinan luz natural, suelos de madera y un mobiliario de líneas actuales que invita al descanso desde el primer momento. La habitación cuenta con todas las comodidades y para no variar en nuestra rutina hotelera, las vistas no eran las mejores, pero bueno, tenía un balcón con vistas a otra parte del edificio.
Para quienes buscan desconectar, el Hotel Ayllón Boutique es un refugio ideal después de un día explorando la villa o descubriendo parajes cercanos.
No hay cansancio que no mejore con una buena ducha para seguir disfrutando del viaje, nos vamos a conocer un poco, uno de Los Pueblos Más Bonitos de España, Ayllón. Su Plaza Mayor me enamora en todos los sentidos, merece una foto cada edificio y cada pequeño rincón.
Subimos al Castillo cruzando un pequeño callejón, vamos viendo la parte más alta de la villa hasta que dejamos atrás los tejados y subimos un tramo de escaleras que nos lleva al Mirador de Ayllón con un Cristo Redentor (a lo Corcovado).
El Cristo no es demasiado bonito, pero la vista merece la subida y ver como el sol se va ocultando. Desde allí la Plaza Mayor se ve preciosa.
Nos acercamos a ver las ruinas del Castillo, parece una roca, de la que se puede imaginar que es el castillo en una esplanada donde no hay nadie.
Al Bajar, pasamos por La Martina, una antigua torre del Castillo en la que se construyó una espadaña de una iglesia que ya no existe, la de San Martín. Hoy esta torre es ícono de Ayllón
Seguimos bajando hacia el centro, no sin apreciar bonitos rincones. Las farolas se encienden, hace una buena noche para caminar…
Es el momento de cenar algo y de disfrutar de esa plaza que me ha enamorado desde el primer momento.
Aquí si que se termina el primer gran e intenso día de nuestra escapada de otoño de tres días. Aún queda que escriba sobre todo lo que se puede descubrir en Ayllón, además, de conocer otro de los Pueblos Más Bonitos de España, Maderuelo (Segovia) y caminar por el Hayedo de Tejera Negra (Guadalajara).
GRACIAS POR LLEGAR HASTA EL FINAL! SI TE HA GUSTADO, HÁZMELO SABER. 👍✍️ ME HARÍA MUCHA ILUSIÓN LEERTE Y SEGUIR COMPARTIENDO RUTAS Y VIAJES. 🗺️🫶
Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Santa María de Riaza y Ayllón. 11 de octubre de 2025.
Día 1. Chorrera de Litueros. Somosierra. (Continuación).
Después de disfrutar de nuestra visita al Hayedo de Montejo como vamos dirección Ayllón, decidimos ir a Somosierra (estamos a unos 24Km), para ver si somos capaces de encontrar el salto que vemos desde la carretera (A-1). Descubrimos que se llama «Chorrera de Litueros», es la cascada más alta de la Comunidad de Madrid.
Aparcamos en la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad en el Puerto de Somosierra y sacamos los bastones, dirección al salto de agua por la antigua N-1 (está señalizado desde ese mismo punto), puedes ir pasando por debajo del puente que te lleva al otro lado de la N-1 o bien cruzar esta carretera que tiene pasos de peatones. Nosotros hicimos esto último.
📍Datos técnicos de la ruta: Chorrera de Litueros
Longitud: 3,4Km ida y vuelta por el mismo camino.
Tiempo estimado: 1 hora entre ida y la vuelta, más todo el tiempo que quieras estar disfrutando del salto de agua.
Dificultad: fácil, aunque el último tramo hasta el salto (unos 50m) tiene grandes escalones de piedra ¡Cuidado con los resbalones! Lleva agua, no hay fuentes.
Terreno. Al principio un tramo de calzada de la antigua N-1 ya muy deteriorada. Después camino de tierra, terminando con grandes piedras.
Dejamos la gasolinera y el camino de tierra a la derecha, entrando de lleno en la antigua N-1. Hay que pasar por una puerta metálica (abierta por el centro) hasta un desvío en el que empieza un camino estrecho de tierra con dos postes. (Desde ahí ya no está señalizado).
Desde esos dos postes tenemos camino de tierra, ¡no está señalizado! pero estamos seguros que se va por ahí. Llegamos a otra puerta, en esta ocasión verde y más pequeña. Ya se puede ver el hilo de agua que cae en ese momento (octubre). Atravesamos el poco caudaloso Arroyo de las Pedrizas. Empieza la subida, todavía sin demasiadas piedras, para llegar a la base del salto. Luego elige un lugar y ¡disfruta!
Nosotros hemos subido como a las dos de la tarde (siempre a buenas horas🤣🤣) por eso apenas hay personas, podemos disfrutar tranquilamente del lugar. En la parte alta del salto, aparecen dos personas que parecen que van a bajar por la cascada haciendo rapel, ¡se ven bonitos los dos puntos rojos en las rocas!
Empezamos a bajar para volver a recorrer el camino andado, las piedras, la N-1 y llegar al Puerto, donde hay dos bares y ver si podemos comer, son las 3 muy pasadas. Nos decantamos por el que es hotel y no está nada mal. Hotel Puerto de Somosierra. Entrecot y chuletillas con patatas fritas que están de muerte (igual que los pimientos).
Después de comer damos una vuelta al rededor del restaurante y vemos que hay un montón de rutas que salen desde aquí, lo apuntamos para volver. Entramos en la Ermita de la Soledad, pequeño edificio que ha sido testigo del tiempo. Data de los primeros años del siglo XVII, con artesonado de madera (no se conserva) y planta rectangular.
A lo largo de la historia ha sufrido graves destrozos, especialmente durante la Guerra de la Independencia (1808) y la Guerra Civil (1936). En el exterior se conservan placas en memoria de héroes polacos y españoles caídos en la zona, y dos vidrieras de gran valor: una donada por Polonia en 2008 y otra que conmemora el VII Centenario de la Carta de Privilegio otorgada por Fernando VII a los concejos de Robregordo, Colladiello y Somosierra.
El primer día de nuestra escapada no termina aquí, nuestro destino es Ayllón, pero antes hacemos una nueva parada para ver una de las iglesias más bonitas de la provincia de Segovia, Santa María de Riaza. (Para no saturar la lectura te lo cuento en otro artículo).
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Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en la Chorrera de Litueros. Puerto de Somosierra. 11 de octubre de 2025.
Diario de mi viaje: Esta maravilla de la que hoy escribo comenzó hojeando mi revista favorita, VIAJES de NATIONAL GEOGRAPHIC, mientras desayuno los fines de semana. Me encanta leer las páginas en las que aparece publicidad de lugares muy concretos, como hoteles, experiencias,… Y ahí encontré este lugar, San Miguel del Pino.
Si soy sincera, no sabía donde ubicarlo en el mapa de España, pero la foto de su iglesia me cautivó, y cuando empiezo a leer que:
En la ribera derecha del río Duero, y bajo los Montes Torozos muy cerca de Tordesillas y a 21 Km de Valladolid hay un pequeño pueblo plagado de historia, naturaleza y encanto: San Miguel del Pino,…
Descubro que el Ayuntamiento junto con la Oficina de Turismo, han conseguido el premio de la Diputación de Valladolid a la Mejor Iniciativa Turística 2024, por sus Itinerarios Culturales Musicalizados. Ya mi mente empezó a pensar que tenía que hacer una visita para ver esa joya. Mi mayor sorpresa fue, cuando al terminar de leer el artículo, veo las fechas en las que se lleva a cabo la visita y estoy a poco más de un mes de la siguiente, el 8 de noviembre y como siempre todo puede mejorarse, además de la visita musical, hay cata de vinos, y pinchos…
Automáticamente busco en internet y me encuentro con este cartel:
Además hay cata de quesos, todo con denominación de origen Alimentos de Valladolid. A 2 horas en coche desde Madrid, me parece un plan estupendo para un sábado sin planes.
Enseguida mando un correo a la Oficina de Turismo de San Miguel del Pino, turismosanmigueldelpino@gmail.com y muy rápidamente Manoli, encargada de la oficina de turismo y una de las creadoras de esta iniciativa me contesta muy educadamente que no hay plazas, pero que la diga cuantas personas somos por si alguna otra se diera de baja de la visita, me apunta para estar en reserva. También me ofreció si quería reservar el 6 de diciembre, última del año. (Pero tengo que confesar que como no tenía cata no me llamaba tanto la atención).
Con poca esperanza, de vez en cuando miraba el correo no deseado, pero no llegaba nada. Pensaba que sería muy difícil conseguir la visita, son pocos los días que lo hacen y es normal que estén ya completos.
El jueves 6 de noviembre, ya sin esperanza de irnos de visita, llega el correo, y no a deseados, ¡a la carpeta principal! En el momento contesto que SI, por supuesto. ¡Ya tenemos plan de sábado! Los 15€ se pagan en la visita. ¡PERFECTO!
Amanece un día precioso, tiene pinta de hacer bueno. Salimos pronto para llegar con tiempo a San Miguel del Pino, muy cerquita de Tordesillas. Es una zona que nos encanta y que hemos ido varias veces. Además de Tordesillas, o la urbanización El Montico, en la que estuvimos un verano unos días disfrutando de piscina, naturaleza y momentos en familia. También conocemos Olmedo, a la que hicimos una escapada en pareja y descubrimos que tiene varias sorpresas escondidas como el Parque del Mudéjar y el Balneario de Olmedo Castilla Termal (diría que un imprescindible para aprender a relajarse.
¿Me pregunto cómo es posible que no hubiéramos descubierto antes San Miguel del Pino? Quizá estábamos esperando a este momento para disfrutar de él. Llegamos con tiempo suficiente para tomar un café y dar una vista rápida al lugar. El café nos lo tomamos en el Bar el Molino, único abierto y además es el bar que hace los pinchos para la cata. Está en la misma Plaza Mayor, donde empieza la visita.
En esa primera vista de reconocimiento, vemos la Plaza Mayor, la iglesia (protagonista indiscutible de la visita), descubrimos que San Miguel es zona de pesca y que está preparada para ello, por lo que ya vemos el Duero, también cuenta con varias casas rurales y además descubrimos que forma parte de las Rutas de Delibes, 3 de las 6 rutas pasan por San Miguel. (Se me amontonan los viajes 🤪).
Plaza Mayor
Arco carpanel
Casa del arco
Río Duero
San Miguel Arcángel
Plaza Mayor
Plaza Mayor
Son las 11:50 horas y una dama medieval se acerca al grupo que ya se había ido formando en la Plaza Mayor. Conocemos así a Manoli la encargada de la oficina de turismo de San Miguel del Pino, ya empieza la visita. Nos dan nuestra entrada, todo parece estar muy organizado. Después de unas breves informaciones sobre el recorrido y las primeras pinceladas históricas sobre el origen de San Miguel. Atravesamos el arco carpanel que une el ayuntamiento con la casa del arco y nos vamos hacia la Iglesia de San Miguel Arcángel.
Ya los romanos vivieron aquí, se conservan restos de tumbas y cerámicas, también partes de lo que pudo ser la villa medieval. San Miguel en un principio se llamó San Miguel de Malvavisco, pero ya a mediados del siglo XIII se le cambió el nombre, existiendo diferentes teorías para ese cambio. Los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén recibieron en donación San Miguel del Pino, para establecer resistencia en la Ribera del Duero a los ataques musulmanes. Por este motivo su iglesia del siglo XII y XIII, presenta un carácter defensivo. Su fachada es muy bonita, la puerta que se conserva es de lo más antiguo. En esa misma fachada hay unos arcos, tres a cada lado de la puerta, llamados arcosolios, éstos son nichos funerarios, o los que los niños con los que hicimos la visita llaman «casitas». Damos una vuelta alrededor de la iglesia para irnos fijando en algunos detalles, como en el que la torre sale del centro de la iglesia, debido a las diferentes reformas realizadas en el edificio, (es una de sus peculiaridades).
En su interior nos espera Doña Leonor de Guzmán (madre del primer rey de los Trastámara, favorita de Alfonso XI). A ella perteneció San Miguel en el siglo XIV. En el momento en el que perteneció a la Infanta Beatriz, (hija de Pedro I), lo donó al convento de Santa Clara de Tordesillas, estando bajo su poder hasta en el siglo XIX pasó a ser un municipio independiente.
Y de repente Doña Leonor nos sorprende con su música…🎻 El día también acompaña y la música en ese lugar, tiene la capacidad de transportarnos a la Edad Media…
Doña Leonor, que sabe mucho de arte, nos cuenta los detalles del edificio y por su puesto de su vida. No puede ser más interesante, entretenido y desde luego con muchísimo arte.
Descubrimos que en el interior de la iglesia conservan unas tablas del Maestro Portillo, de principios del siglo XVI, que Águeda,(Doña Leonor de momento para nosotros) nos habla de ellas, de las que hay y de las que había.
También se conserva una preciosa talla de la Virgen con el Niño del siglo XIII.
Santa María Magdalena y Santa Catalina. Maestro Portillo
Predicación de San Juan Bautista. Maestro Portillo
Degollación de San Juan Bautista. Maestro Portillo
Virgen con el Niño
Uno de los aspectos más interesantes de la visita es que la protagonista toca el violín en diferentes momentos y lugares con piezas medievales que desde luego te hacen entender que hayan conseguido el distinguido premio de la Diputación de Valladolid.
¡Es una pena que no escribiera el nombre de las piezas musicales! Ahora no soy capaz de averiguar su nombre.😭😭
En ese momento, solo fui capaz de disfrutar de la música🎻😍
Salimos al exterior porque continua la visita y la música. Llegamos a la orilla del río Duero y nuestra artista nos toca otra pieza, que aunque más actual, es sobre el río, ¡qué bonito el lugar! El Duero, la iglesia, la música…
El día es perfecto para el siguiente momento de la visita. La cata de productos con denominación Alimentos de Valladolid.
Yo la verdad, que en todo momento pensé que la cata de los vinos, los quesos y los pinchos sería en un lugar cerrado, no sabía muy bien donde porque la bodega está en Tordesillas, pero desde luego que iba a ser en un lugar cerrado.
Mi gran sorpresa fue, que la música de Águeda y la conversación de Manoli, nos llevan a una pequeña esplanada a orillas del Duero. Las mesas estaban preparadas para todos los visitantes, (a los niños les dejaron correr por esta zona de recreo, que usan los pescadores para comer). ¡No puede ser más bonito el entorno!
Sol, fresquito, pero sol, un día en el que no importa estar en la calle, y más en ese lugar, donde el otoño ya sí es otoño, ¡es un momento ideal!
Todo está preparado para empezar, iremos probando vinos y quesos según las características, está todo pensado😍. En el centro del grupo los productos que vamos a probar, en las mesas las copas vacías y los quesos.
Tenemos la suerte de tener representando a la Bodega Muelas de Tordesillas, a Helena MuelasFernández (enóloga de la bodega) y a Reyes Muelas Fernández (Sumiller de la bodega). ¡Cómo no va a saber bien en este lugar el vino!
Empezamos con su vino Muedra VerdejoD.O. Rueda (Muedra es su marca comercial). Como si en una bodega al uso estuviéramos, así hacemos la cata, olemos, movemos la copa, volvemos a oler, probamos y estallan en la boca los sabores. (Tengo que decir que yo me inicié en el mundo del vino con un Rueda y aunque últimamente no lo pruebo mucho, esté me encantó) 😍😍
Le toca el turno a los quesos, y la persona encargada de hablarnos de ellos es la dueña de Los Quesos de Juan de Medina del Campo, también muy premiados por la Diputación de Valladolid. Probamos los tres primeros que son los más suaves. (Hay dos trocitos de cada uno, por lo que vamos a probar cinco quesos).
Conversación, paisaje, vino y queso ¡perfecto!
Le toca el turno al siguiente vino, un tinto, si Rueda también tiene tintos. Es un Muedra Crianza, 2019 Edición Limitada.
Los mismos pasos que el anterior y a disfrutar, ¡este vino está buenísimo! Justo en este momento llegan los pinchos de el bar El Molino, el de oreja debe ser su especialidad y con un poco de reparo lo pruebo, ¡me encanta! El otro más normal, de gulas, se ha quedado un poco frío, pero también está buenísimo. Sacan también un dulce, que aunque no estaba previsto en la cata, nos da por concluida la cata-comida.
Ha llegado el momento de la despedida de Manoli y Águeda, la actividad ha terminado, no sin antes agradecer su trabajo, su cariño y amor a su tierra.
Decidimos tomar un café para rematar la comida😉 y dar un paseo recorriendo el camino que hay en la orilla del Duero, hasta las aceñas medievales, más conocidas como molinos de río. El paisaje es increíblemente bonito, las nubes en el río parecen sacadas de un cuadro impresionista.
Una última vuelta por la iglesia de San Miguel Arcángel, ahora entera para nosotros, (el interior se ve solo en la visita guiada o llamando a la oficina de turismo para concertar la visita en el teléfono: 621077314).
Termina una visita de esas que dejan huella por lo bonita y especial que ha sido. La verdad es que nos cuesta volver a casa, pero esta vez no nos quedamos a dormir, solo pasamos por Tordesillas para ir a la que es mi vista favorita, ver la ciudad desde el río Duero con su Puente Medieval a la derecha. Vemos que han restaurado el puente, que han puesto una plataforma que sobre sale de él para que se vean y se explique lo que es una aceña.
Si te ha gustado la visita musicalizada de San Miguel del Pino, el 6 de diciembre de 2025 tienen otra visita, pero NO CATA. Las fechas para el año 2026 no están publicadas.
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Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en San Miguel del Pino, Valladolid. 8 de noviembre de 2025.
Diario de mi viaje: Después de una escapada rápida a uno de los Pueblos Más Bonitos de España, Atienza, queremos terminarla en otro de los Pueblos Más Bonitos de España, Valverde de los Arroyos. También en la provincia de Guadalajara, enclavado en la Sierra Norte y perteneciente a la Ruta de los Pueblos Negros.
El aparcamiento suele ser un poco complicado, dentro del núcleo urbano no se puede meter el coche. Lo dejamos en el parking que hay a la entrada.
Valverde de los Arroyos es uno de los pueblos más visitados de España, nos recibe con una lluvia menuda pero afortunadamente, el día que lo visitamos nosotros era lunes, lunes de noviembre y lo disfrutamos prácticamente solos. ¡No no importa que llueva! ¡Para eso está el paraguas!🌧️☔
Valverde de los Arroyos se encuentra a más de 1200 metros de altitud, bajo la mirada del Pico Ocejón. Tiene varias placitas, por las que pasarás seguro si visitas este pueblo, es su Plaza Mayor o Plaza de María Cristina, en la que te encantará hacer muchas fotos.
También veremos la Iglesia de San Ildefonso, aunque no podemos verla por dentro, también está hecha, como todo el pueblo con pizarra.
El Museo Etnográfico que tuvimos la suerte de encontrarlo abierto y poder aprender un poco sobre está zona tan peculiar de los Pueblos Negros.
Además el Museo, es el restaurante en el que comimos, (el único que estaba abierto) La Tarihuela tiene como peculiaridad que se cocina en un Josper, (es un horno de brasa).
Mi recomendación es dejarse llevar y recorrer tranquilamente sus calles, contemplar sus casas y descubrir los detalles que harán que te enamores de este lugar.
Nos quedaría por descubrir unas cascadas que tienen fácil acceso desde Valverde. El camino sale desde el campo de fútbol, se llaman las Chorreras de Despeñalagua, pero eso lo dejaremos para la próxima visita, porque no vamos con calzado adecuado para la senda de 4Km.
Para terminar, descubrimos que hay un aparcamiento muy grande en el otro lado de Valverde de los Arroyos, es el que se utiliza en los días de mucha afluencia de turistas. Desde allí, sale un camino que conduce directo al pueblo. Nosotros subimos en coche para disfrutar de la vista.
Aquí termina nuestra escapada rural rápida. Este pueblo no solo ofrece belleza arquitectónica, sino también una conexión profunda con la naturaleza. Es ideal para una escapada tranquila, para disfrutar del silencio, del aire puro y de la autenticidad rural. Hemos visto que hay muchas casas rurales, así que tendremos que volver de verdad.
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Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Valverde de los Arroyos, Guadalajara. Noviembre 2024.
Diario de mi viaje: Hace tiempo descubrí, en una de esas cajas regalo de experiencias, un hotel que llamó mi atención. Siempre que intentaba reservar, era imposible… hasta que llegó el 25 de noviembre, fiesta local en mi trabajo, que el año pasado cayó en lunes. ¡Por fin encontré hueco! una noche de domingo a lunes.
Ese hotel es el Hotel Convento Santa Ana en Atienza.
En la fachada encontramos un panel explicativo que nos dice que estaba el Hospital de Santa Ana, nos cuenta que Ana Hernando Hernando, nacida en Atienza, dejó en su testamento que se hiciera un hospital, con el dinero que había conseguido en Madrid, donde vivía regentando una de las cererías más importantes de la capital, ya que suministraban productos de iluminación al Palacio Real. (Imagino que sería un hospital convento, porque en la información de la página del hotel, explican que se ha rehabilitando un antiguo convento del siglo XVIII).
En la fachada se conserva una imagen de Santa Ana, enseñando a su hija, la Virgen María cuando era niña a leer.
El interior se hará esperar un poco más, todavía no podemos entrar, no está lista la habitación. Lo que sí podemos ir descubriendo es uno de los Pueblos Más Bonitos de España: Atienza.
Aquí dejo un plano turístico con el que organizamos nuestra visita. En los primeros momentos parece que no hay un alma y que todo está cerrado (es domingo), pero las calles son preciosas.
En la plaza de San Gil, encontramos el primer edificio que podemos visitar, el Museo de San Gil. Existe una entrada conjunta para los tres museos de Atienza que cuesta 4€. (Merece la pena porque la entrada a cada uno de ellos es de 2€).
El museo ocupa lo que fue una iglesia románica, de la que solo se conserva el ábside, el resto del edificio es del siglo XVI. El museo tiene una colección de arte sacro de objetos que pertenecieron a las iglesias que hubo en Atienza. Además cuenta con una colección de orfebrería y arqueología, con piezas de toda la comarca de la Prehistoria y Edad Antigua. Subimos al Coro Alto para tener una visión general… ¡me encanta poder acceder a esos rincones que normalmente están cerrados!
Sigue nuestro paseo y apenas cruzándonos con alguien, pero disfrutando en soledad de bonitos rincones.
El siguiente punto importante son Las Murallas. Atienza fue un enclave estratégico durante La Reconquista, y aún se conserven algunos tramos de murallas y puertas. La primera que vemos es el Arco de la Virgen.
Llegamos a la Plaza del Trigo o plaza del Mercado. Es el centro de Atienza y está considerada una de las más bonitas de Castilla. Sus soportales, fachadas enfoscadas, vigas y pilares la hacen merecedora de esa fama.
Preside uno de sus lados está la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVI y de estilo Renacentista. El acceso es gratuito.
Desde la plaza del Trigo, recorremos una calle que nos lleva a otra de las puertas de la muralla: el Arco de San Juan o de Arrebatacapas, llamado así por el viento que que arrebataba las capas a los cofrades de La Caballada. (Ahora no llevamos capas, pero vaya aire…). El arco es apuntado de estilo gótico.
Entramos en la Plaza de España de forma triangular y con casas nobles de arquitectura tradicional, como la casa donde nació Juan Bravo (el comunero). También está el Ayuntamiento, en un edificio del siglo XVII. En el centro de la Plaza hay unos jardines y una preciosa fuente del siglo XVIII: la Fuente de los Tritones.
Desde la parte baja de la plaza llegamos a la Posada del Cordón, un caserón del siglo XV que hoy alberga la Oficina de Turismo y el Centro de Interpretación de la Cultura Tradicional de la Provincia de Guadalajara. Un museo donde hay piezas e información en distintos formatos sobre las tradiciones y costumbres de la zona.
El paseo continua, y aún nos quedan por ver el Castillo, el Museo de Arte Sacro… o simplemente disfrutar de un aperitivo al sol en la Plaza de España.
En la Plaza del Trigo, pegado a la Iglesia de San Juan, junto a la oficina de Correos, está el restaurante donde comimos: Casa Encarna. Sin problema para encontrar mesa (domingo de noviembre) y todo muy rico. Aunque no fueron grandes cantidades, nos quedamos satisfechos.
Para bajar la comida nos dirigimos al Museo de San Bartolomé, otro de los museos incluidos en el pack de 4€. Abre sábados, domingos y festivos de 16h a 19h, así que tenemos suerte. La entrada es bonita, rodeada por un patio. La iglesia es del siglo XIII y conserva muchos elementos románicos, aunque las restauraciones han mezclado estilos. ¡Ese pórtico con arcos de medio punto es precioso!
En el interior hay varias capillas, destacando la del Santo Cristo de Atienza de estilo barroco, sin un hueco libre. En la sacristía hay una exposición de casullas y de santorales. En otra de las capillas también hay una gran colección de fósiles.
Salimos de San Bartolomé y seguimos paseando, descubriendo fachadas de casas preciosas, con detalles que enamoran.
Llegamos a la bonita iglesia románica de la Santísima Trinidad, del siglo XII, (aunque solo se conserva el ábside original). Fue reformada en el siglo XVI y es el tercer museo del pack… pero estaba cerrada, aunque llegamos en hora… Eso si, el atardecer mereció la pena.
Subimos un poco al Castillo, aunque empezaba a oscurecer y dejarlo para la mañana siguiente. También pasamos por la Iglesia de Santa María del Rey, que solo se puede visitar el 15 de agosto, y por San Salvador que es una casa particular. Disfrutamos de las vistas antes de llegar al hotel (¡todavía no habíamos entrado!).
Ya en el hotel, lo recorrimos un poco. Nuestra habitación era normal, con cama grande.
Varios salones y lugares muy curiosos, como una antigua capilla convertida en bar-salón.
El restaurante tenía un toque vanguardista: cominos huevos rotos con jamón en un saquito que era hojaldre o masa quebrada, ¡buenísimo!. El postre de frutos rojos, delicioso. El desayuno no estuvo mal.
El hotel es muy bonito, aunque al ser domingo (no había muchos clientes, creo que sólo había otra pareja), parecía que todos los salones estaban a nuestra disposición, pero no daban la sensación de poder usarse, todo estaba bastante apagado. Creo que no estaban al 100% de atención la verdad… Con más vida y otra luz es un hotel precioso.
Después del desayuno, quisimos ver con un poco más de detenimiento el Castillo de Atienza. El Castillo es el monumento más representativo, está situado en su parte más alta. Se puede llegar casi hasta allí, en coche; el último tramo, (donde está la espada y el panel informativo) se hace andando. Se puede entrar, pero el viento era tan fuerte que desistimos tras varios intentos.
Paramos el coche unos metros más abajo para contemplar de día la Iglesia de Santa María del Rey. Una pena que no se pueda visitar.
Nuestra última parada en Atienza fue el Convento de San Francisco, aunque desde la carretera, ya que solo se conserva el ábside gótico.
Aquí termina la visita a Atienza, pero aún nos queda todo el lunes para seguir disfrutando del día libre. Nos iremos a otra zona de Guadalajara, será un breve encuentro con la ruta de los pueblos negros. En esta ocasión conoceremos Valverde de los Arroyos, otro de los Pueblos Más Bonitos de España.
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Las fotografías y los comentarios son de Imagina Y Vive Tu Viaje en Atienza, Guadalajara. Noviembre 2024.